la salud del deporte

Por qué se produce la muerte súbita y cómo podemos prevenirla

Debido a su gran repercusión, son muchos los miedos que surgen en torno a la muerte súbita. De cara a la práctica de deporte de alto nivel, es recomendable un detallado reconocimiento

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No hay ninguna duda de que practicar deporte es uno de los hábitos que deberíamos incluir en nuestro día a día, ya que es una forma saludable de reducir el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Sin embargo, es cierto que, en su práctica profesional, se ha llegado a asociar en algunos casos con la llamada muerte súbita, incrementando, incluso en atletas 'amateurs', las pruebas médicas de evaluación.

La muerte súbita del deportista aparece como un episodio especialmente sorprendente y traumático, puesto que la práctica deportiva presupone un buen estado de salud. En la mayoría de los casos, además, desconocían que eran portadores de manera silente de enfermedades cardiovasculares potencialmente letales, a pesar de haber sido sometidos a distintos controles médicos durante su vida deportiva. El Dr. Josep Massó, cardiólogo del Hospital Quirónsalud Barcelona, explica que "la causa de muerte súbita en atletas de alto rendimiento continúa siendo materia de debate, pero se acepta que las más comunes son la miocardiopatía hipertrófica y la displasia arritmogénica del ventrículo derecho".

Muchas veces, el primer indicio de riesgo de muerte súbita puede ser que suframos un síncope o pérdida pasajera del conocimiento mientras estamos practicando deporte. En tales casos, "independientemente del grado de entrenamiento, hay que realizar un electrocardiograma (ECG), un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo que nos permitan evaluar este evento. En algunos casos concretos, se deberá utilizar angioTAC coronario o resonancia magnética (RM) para identificar anomalías coronarias congénitas o áreas de fibrosis miocárdica, respectivamente", subraya el especialista.

¿Cuáles son sus causas?

Según palabras del doctor Massó, podríamos decir que entre el 74 y el 94% de las muertes no traumáticas ocurridas durante la práctica deportiva se deben a causas cardiovasculares y las patologías predominantes son la enfermedad ateromatosa coronaria, la patología arritmogénica y la miocardiopatía hipertrófica. Existen datos que sugieren que la realización de una actividad deportiva intensa incrementa sensiblemente el riesgo de padecer una muerte súbita. "De hecho, las personas que practican actividad deportiva intensa presentan una incidencia mayor que las no deportistas: 1,6 muertes por 100.000 frente a 0,75 por 100.000", apunta el especialista.

La edad condiciona la prevalencia de la muerte súbita durante la actividad deportiva. En mayores de 35 años, el riesgo es mayor

Sin embargo, también llama la atención el hecho de que existe un número de muertes de causa indeterminada. Su explicación podría estar en los principales mecanismos involucrados en la muerte súbita. Estos guardan relación con los cambios hemodinámicos y electrofisiológicos que se producen durante el ejercicio y que, además, pueden ser distintos según el tipo de ejercicio realizado. "Durante el ejercicio físico, se produce un aumento de las catecolaminas circulantes, que se ve incrementado por el estrés que genera la competición y que exagera las respuestas de la tensión arterial, de la frecuencia cardíaca y la contractilidad miocárdica, con el consiguiente incremento del consumo de oxígeno miocárdico. Por otra parte, la estimulación simpática puede por sí sola favorecer la aparición de arritmias o agravar una situación de isquemia miocárdica subyacente", explica el cardiólogo.

Finalmente, es cierto que la edad condiciona la prevalencia de la muerte súbita durante la actividad deportiva. En los menores de 35 años, el riesgo es excepcionalmente pequeño, mientras que en los mayores de 35 años es mayor.

¿Y cómo podemos prevenirla?

El reconocimiento cardiológico es clave. "Nuestro principal objetivo es ser capaces de detectar de forma precoz aquellas patologías cardíacas capaces de constituir un riesgo de muerte súbita", explica el doctor Massó. En este sentido, los aspectos fundamentales en el reconocimiento preliminar del deportista serían:

  • Molestia precordial durante el ejercicio.
  • Síncope no aclarado.
  • Disnea (falta de aire) desproporcionada por el esfuerzo realizado.
  • Detección de soplo cardíaco.
  • Hipertensión arterial.
  • Muerte súbita no explicable en familiares antes de los 50 años.
  • Antecedentes familiares de primer grado de enfermedad cardíaca.

"Asimismo, es muy recomendable completar dicho reconocimiento cardiológico con un electrocardiograma, exploraciones complementarias no invasivas como una prueba de esfuerzo y un ecocardiograma 'doppler' que puedan ayudar a realizar un mejor despistaje de patología cardíaca". En el caso de que se detecte alguna afectación en este reconocimiento, se debe cesar la práctica deportiva y seguir las indicaciones de nuestro cardiólogo para reducir el riesgo y, posiblemente, prevenir una muerte súbita.

No obstante, la muerte súbita es, desgraciadamente, un hecho constatado y en estrecha relación cronológica con la actividad deportiva: la mayoría de los eventos ocurren durante o inmediatamente después del entrenamiento o la competición. Por ello, "es muy importante fomentar la difusión entre la población deportiva de las maniobras de resucitación cardiopulmonar básica, así como la instalación de desfibriladores semiautomáticos en todos los lugares donde se concentran las actividades deportivas (polideportivos, gimnasios, campus universitarios, etc.)", concluye el cardiólogo.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para practicar deporte que mejore nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital Quirónsalud Barcelona.

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