SOBRE TODO EN MUJERES

Los ejercicios de 'core' previenen lesiones en caderas, pelvis y rodillas

Muchos corredores ven cómo merma su actividad por dolores prolongados en estas zonas. Recibir un diagnóstico completo y trabajar la prevención son clave para revertir estas lesiones

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Caso 1. "Doctor, tuve que dejar de correr hace meses por un dolor de cadera insoportable. Me han visto varios médicos, fisioterapeutas, podólogos y otros terapeutas, pero sigo sin poder correr. Volví a intentarlo tras una infiltración en la cadera, pero sigo con el mismo dolor. Algún traumatólogo me ha propuesto operarme y otros me aconsejan que busque otra actividad porque mi cuerpo no está diseñado para la carrera".

Caso 2. "Doctor, me gusta correr pero hace dos meses empecé con molestias en la rodilla. El dolor es en la parte de delante, peor al subir escaleras o cuando me incorporo después de un tiempo sentada. Me han dicho que tengo un síndrome femoropatelar, un problema que afecta al cartílago de la rótula y que lo mejor es que deje de correr".

Dos casos frecuentes, más habituales en mujeres, y que en muchos casos les conducen a tratamientos que, lejos de aportar soluciones, terminan generando frustración. Lo primero para abordar estos casos es contar con una historia clínica completa que tenga información sobre la actividad física y/o deportiva anterior a correr, los kilómetros a la semana, la velocidad, la pendiente, la superficie, si se realiza algún otro tipo de actividad, etc.

Las mujeres suelen tener las caderas más anchas, más peso alrededor de la pelvis y las rodillas juntas, lo que favorece la sobrecarga en caderas y rodillas

Una buena exploración es también esencial. En ella, debemos empezar por valorar el tipo corporal, poniendo especial atención en la zona lumbar, pelvis/caderas, rodillas y pies. Generalmente, las mujeres suelen tener un tipo corporal con caderas más anchas, más peso alrededor de la pelvis y las rodillas juntas ('genu valgo'); características que pueden favorecer una mayor sobrecarga en la parte lateral de las caderas y anterior de las rodillas.

También existen pruebas sencillas para conocer si esta sobrecarga puede agravarse por un déficit en la función de los músculos que estabilizan pelvis, caderas y rodillas. Pruebas como mantener el equilibrio con una sola pierna o hacer una semi sentadilla sobre una sola pierna, que pondrán de manifiesto si existe un déficit de fuerza en el músculo glúteo medio.

Asimismo, debemos tener en cuenta que en cada paso que damos durante una carrera, la pierna de apoyo debe soportar un peso mayor del doble del peso corporal, y que si no funcionan adecuadamente los músculos para aportar estabilidad a la zona central del cuerpo (pelvis/caderas) y rodillas como el glúteo medio, el riesgo de sobrecarga en esas zonas será mayor.

​La prevención: cada vez más importante

Tanto la experiencia como alguna evidencia proveniente de ciertos estudios de investigación refuerzan la idea de que determinados ejercicios para mejorar la fuerza y la estabilidad de la zona central del cuerpo ('core') pueden ayudar a prevenir algunas lesiones frecuentes de caderas y rodillas de los corredores.

Algunos investigadores han demostrado que el músculo glúteo medio se activa más tarde y durante menos tiempo en corredores, sobre todo en mujeres que sufren de síndrome femoropatelar (dolor o irritación por un aumento de presión entre la rótula o el fémur).

En definitiva, una buena valoración inicial es esencial para diseñar el plan de trabajo más adecuado en cada caso, incluyendo aquellos ejercicios dirigidos a corregir las causas de las molestias. Si la exploración muestra una debilidad en la musculatura que debe dar estabilidad a pelvis, caderas y rodillas, es recomendable que el tratamiento incluya ejercicios para mejorar la fuerza y la capacidad de activar la musculatura de esas zonas, como el glúteo medio.

Si la exploración médica muestra debilidad en la musculatura de pelvis, caderas o rodillas, son recomendables los ejercicios para mejorar la fuerza

También es clave que la exigencia de los ejercicios tenga la progresión adecuada. Según la severidad de los síntomas, puede ser necesario empezar por ejercicios en descarga, tumbados o sentados con gomas elásticas o lastres, hasta llegar a ejercicios en carga más exigentes, como sentadillas con una sola pierna.

En cualquier caso, antes de empezar una peregrinación por diversos médicos, es recomendable ponerse en manos de especialistas con el conocimiento y experiencia suficientes. No confiemos en remedios rápidos. Las mejores soluciones requieren siempre de una valoración adecuada, tiempo y un plan de trabajo orientado a las características de cada individuo.

Dr. Luis Serratosa, jefe del Servicio de Rehabilitación, Medicina del Deporte y Fisioterapia del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

La salud del deporte
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