más de 50,5 millones de reproducciones

Cómo atarse las zapatillas para prevenir la aparición de ampollas al hacer 'running'

Estas burbujas de líquido bajo la piel son una auténtica pesadilla para los aficionados a correr. Este vídeo de YouTube explica cómo acabar con ellas

Foto: Llevar bien atadas las zapatillas, fundamental para evitar ampollas (iStock)
Llevar bien atadas las zapatillas, fundamental para evitar ampollas (iStock)

Los que sean aficionados al 'running' sabrán que no hay peor enemigo que las ampollas. Estas burbujas provocadas por la acumulación de líquido bajo la piel pueden arruinar la jornada cuando se está en marcha o anular los planes deportivos previstos para más adelante. Sin embargo, un sencillo truco puede acabar para siempre con ellas al evitar la fricción que provoca la zapatilla en el pie.

Hartos de sufrir molestas ampollas, los corredores se han lanzado en masa a consumir contenidos donde se expliquen este tipo de consejos. Al menos, así parecen demostrarlo las más de 50,5 millones de reproducciones que acumula un vídeo publicado por el canal de YouTube de Illumiseen –una empresa dedicada a la venta de productos LED para mejorar la seguridad y visibilidad de los peatones y deportistas– donde se informa de cómo prevenir la aparición de ampollas en el pie.

Cómo atarse las zapatillas para prevenir la aparición de ampollas al hacer 'running'

Según esta grabación –compartida en marzo del año pasado–, que las burbujas de piel pasen al olvido es tan sencillo como cambiar la forma de atarse los cordones. Tal y como se explica a los espectadores, el 'secreto' estaría en el último agujero que tienen las zapatillas deportivas: hay que dejarlo libre para introducir por él el cordón de ese mismo lado, de tal manera que se forme una especie de 'oreja'. Este mismo procedimiento debe seguirse con el otro cordón.

Después, el cordón derecho se mete por la 'oreja' izquierda, y viceversa. Finalmente, se tira de ambos lados para conseguir que queden sujetos.

En este punto es importante no tirar de los cordones hacia arriba, sino hacerlo hacia los laterales para que no quede ningún hueco entre las 'orejas' (imagen con la 'x' en rojo) y la zapatilla.

Para terminar, basta con realizar un lazo de forma habitual. De esta manera, el pie queda firmemente sujeto al calzado y el pie no roza contra la zapatilla, previniendo la aparición de molestas y dolorosas ampollas.

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