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Por qué el soborno no es la mejor técnica para educar a tus hijos
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Por qué el soborno no es la mejor técnica para educar a tus hijos

A veces podemos caer en esta táctica de persuasión que no es nada positiva, ya que se les enseña que pueden conseguir lo que quieren si oponen resistencia. ¿Qué hacer en su lugar?

Foto: Foto: iStock.
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"Si no quieres ir al colegio, no vas a jugar a la 'Play'"; "si no haces los deberes, esta tarde no irás al parque"; "si no te portas bien, se acabó lo de ir con tu primo el domingo". Estas son algunas de las frases condicionales que tantos padres tienden a usar en la educación con sus hijos. Un patrón muy común, pues al final parece ser la única opción para que reaccionen y obedezcan. Sin embargo, a pesar de que obtengas buenos resultados y sea efectiva, no es la manera más correcta de educar a un niño, pues siempre acabará consiguiendo todo por simplemente hacer las cosas como debe hacerlas.

"Aunque este patrón tenga a veces buenos resultados, el enfoque tiene un problema inherente: muchas veces entrenamos a nuestros hijos para que nos ignoren hasta que les ofrecemos un soborno", admite Meri Wallace, psicóloga especialista en la crianza y educación de los niños, en un reciente artículo de la revista 'Psychology Today'. Por otro lado, ofrecer esta compensación a cambio enseña a los críos que "asumir cierta responsabilidad y cooperar con los padres está ligado a obtener una recompensa tangible, no a un valor intrínseco". Al igual que cuando juegan a algo hay normas que tienen que acatar por el propio bien del juego y de sus participantes, también deben aprender que hay cosas que deben hacer sin esperar nada a cambio, solo por el bien de ellos mismos, sus padres y los demás.

Si ves la vida con los ojos de un niño, será más fácil educarle que si te mantienes en la férrea posición de adulto responsable

Sí, educar no es fácil, y en ocasiones los padres se pueden tirar de los pelos para dar con un método o forma adecuada de formar a sus hijos. Por tanto, si has caído en el error más de una vez de intentarles convencer para hacer algo que deben hacer a cambio de un premio, lo primero que has de detectar son las situaciones que dan pie a estas actitudes y cómo corregirlas y encauzarlas para no volver a repetirlas y apostar por otras opciones de enseñanza. ¿Por qué no quiere hacer lo que se le pide? ¿Cómo es su reacción? ¿Hay alguna manera de convencerle?

Una ley de causa-efecto

Puestos a ello, lo mejor es dar con una explicación lógica de por qué tiene que hacer las cosas. Los niños no son nada tontos y saben distinguir lo que está bien de lo que está mal. No hace falta engañarles ni sobornarles para que hagan lo que deben y cumplan con sus responsabilidades. Evidentemente, no le puedes hacer una digresión filosófica sobre la moral o la ética, pero sí hacer una simple asociación de causa y efecto para que se dé cuenta de cuál es el modo correcto de actuar.

Foto: Algunos de los mejores podcasts para padres son El club de las Malasmadres o Maternidad Real. (Istock)

Por otro lado, ¿por qué no conviertes todas esas pequeñas tareas que no quieren hacer en juegos? Si tienen que completar los deberes del colegio, puedes intentar hacérselos más divertidos o más lúdicos. Al final, una persona aprende gracias a la curiosidad, por lo que lo mejor que puedes hacer es enseñarle a sentir ilusión por las cosas, aunque sean aburridas o repetitivas. Toda actividad puede convertirse en un juego, tan solo hay que cambiar la perspectiva adulta del deber. Incluso los trabajos más exigentes o aburridos pueden convertirse en una gincana que superar. Si ves con los ojos de un niño, será más fácil educarle que si te mantienes en una férrea posición de adulto responsable.

La importancia de los elogios

También son importantes los elogios. Unas buenas palabras cada vez que te haga caso o realice una tarea sin ni siquiera pedírsela es tremendamente positivo para su autoestima y percepción de lo bueno y lo malo. Incluso, cuando está en mitad de la tarea; todo con tal de reforzar esa actitud y para que se dé cuenta de que cuando hace las cosas bien, su entorno está de su lado. Muchísimo mejor eso que intentar premiarle o recompensarle.

"El objetivo es que el niño aprenda que en la vida, como en el juego, hay una serie de responsabilidades que debe cumplir"

Otro de los consejos que aporta Wallace es, como decíamos antes, hacerle ver la relación entre causas y efectos. Si acaba los deberes del colegio pronto, por ejemplo, tendrá más tiempo libre para dedicarlo a jugar. El niño debe entender que portarse bien y cumplir con lo que sus figuras de autoridad le ordenan le conduce a un mayor disfrute y no al revés: el enfado o la rabieta no le llevará a ningún sitio. "El objetivo es que el niño aprenda que en la vida, como en el juego, hay una serie de responsabilidades y tareas que debe cumplir a medida que crece", concluye la psicóloga. "Estos están vinculados a premios intrínsecos: sentirse más adulto y un buen miembro de la familia".

"Si no quieres ir al colegio, no vas a jugar a la 'Play'"; "si no haces los deberes, esta tarde no irás al parque"; "si no te portas bien, se acabó lo de ir con tu primo el domingo". Estas son algunas de las frases condicionales que tantos padres tienden a usar en la educación con sus hijos. Un patrón muy común, pues al final parece ser la única opción para que reaccionen y obedezcan. Sin embargo, a pesar de que obtengas buenos resultados y sea efectiva, no es la manera más correcta de educar a un niño, pues siempre acabará consiguiendo todo por simplemente hacer las cosas como debe hacerlas.

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