EDUCACIÓN Y FUTURO

"Debemos potenciar la pasión por buscar soluciones a problemas reales"

Camila Polensvaig, directora del Grado en Emprendimiento de la Universidad Camilo José Cela, apuesta por una educación que fomente el emprendimiento y no castigue el fracaso

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Innovar o morir. Vivimos en un mundo cada vez más complejo, competitivo y globalizado en el que la innovación y la iniciativa emprendedora se han convertido en las claves para el crecimiento de la economía. Una máxima que no se aplica únicamente al ámbito de las empresas, sino que también debe convertirse en una filosofía de trabajo para su principal activo, las personas. La sociedad actual demanda profesionales con conocimientos específicos y con un espíritu emprendedor que les permita identificar oportunidades y romper con lo establecido.

Si también tenemos en cuenta que el ámbito laboral es cada vez menos previsible y que el autoempleo crece en todo el mundo al amparo de la tecnología, la tasa de actividad emprendedora (TAE) que tiene un país se convierte en un buen indicador de cuál será la salud de su economía. En España, se sitúa en el 6,4%, aún por debajo del promedio europeo (8,4%), según el último Informe Global Entrepreneurship Monitor.

“El espíritu emprendedor es innato en muchas personas pero es necesario potenciarlo y reforzar esas habilidades”

Muchos achacan este dato a un aspecto cultural, pero para Camila Polensvaig, directora del Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas de la Universidad Camilo José Cela, el emprendedor nace, pero también se hace, y considera que la educación en emprendimiento es la mejor vía para el desarrollo de los profesionales del futuro. “El espíritu emprendedor es innato en muchas personas pero es necesario potenciarlo y reforzar esas habilidades. Además, es necesario el apoyo al ecosistema emprendedor desde las políticas públicas. En España nos encontramos con grandes barreras legales y financieras que suponen un alto riesgo a la hora de emprender”, señala.

Emprendimiento cooperativo

Desde la Universidad Camilo José Cela (UCJC) consideran que las nuevas generaciones necesitan prepararse ante los retos que el desarrollo sostenible y la transformación digital plantean, en un entorno flexible y transversal en el que se fomente el emprendimiento cooperativo. “Nos hace falta un sistema educativo que potencie las habilidades emprendedoras desde los inicios y no castigue el fracaso. Tenemos una educación donde no hay lugar para el error, falta potenciar el pensamiento crítico y enfrentar al alumno a situaciones dinámicas”, reclama Polensvaig.

Por ese motivo, ofrecen a todos los alumnos, con independencia de la facultad o ámbito del conocimiento al que pertenezcan, espacios de emprendimiento para desarrollar sus ideas o proyectos y mantienen su apuesta decidida por programas como el Máster en Emprendimiento con Impacto Social o el Grado en Emprendimiento y Gestión de Empresas; en los que los alumnos no forman parte de una clase sino de un equipo y una empresa, donde no hay lecciones sino aprendizaje, desarrollo de habilidades y competencias y donde los profesores son también mentores.

“Tenemos una educación donde no hay lugar para el error, falta potenciar el pensamiento crítico y enfrentar al alumno a situaciones dinámicas”

Para Polensvaig es necesario educar a través de metodologías que potencien “la curiosidad, la creatividad y la pasión por la búsqueda de soluciones a problemas reales. Trabajar el fracaso como parte del aprendizaje y generar espacios de experimentación, donde desarrollar el conocimiento y las habilidades necesarias”. De ahí que los alumnos que cursan programas de emprendimiento en la UCJC desarrollen, incuben y aceleren sus propias ‘startups’. Un proceso que les ayuda a trabajar las capacidades imprescindibles para afrontar las complejidades de la planificación, el lanzamiento y la dirección de un nuevo negocio.

Además, desde 2012 la Institución Educativa SEK, grupo al que pertenece la UCJC, ha impulsado diferentes proyectos de fomento del emprendimiento y ha sido pionera en la creación de la primera aceleradora vertical en el ámbito educativo, SEKLab EdTech Accelerator. Durante todo el proceso de creación de los proyectos de ‘startups’, los alumnos cuentan con el apoyo de aceleradoras e incubadoras con las que colabora la universidad —como, Valhalla, UnLtd Spain, Conector Startup Acelerator o Wayra—, donde pueden realizar prácticas y aprender mediante metodologías basadas en experiencias reales.

La oferta educativa de la Universidad Camilo José Cela se construye sobre los ejes transversales del emprendimiento, la digitalización y, también, el compromiso social. Y en el escenario que deja el covid-19, apuestan por fomentar la figura del emprendedor social, que además de generar un beneficio para la sociedad crea empleo. Para Polensvaig las empresas del futuro serán socialmente responsables o no serán y afirma que “es evidente que es necesario un cambio en la forma en la que vivimos. Nos hemos vuelto más conscientes del daño causado al medioambiente, el exceso de consumo, las desigualdades sociales y la necesidad de cambiar este paradigma”, explica.

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