Educación: Profesores jubilados, al rescate de las aulas: Muchos maestros no tienen claro su papel. Noticias de Educación
PROYECTO PIONERO EN CASTILLA Y LEÓN

Profesores jubilados, al rescate de las aulas: "Muchos maestros no tienen claro su papel"

Docentes retirados y con más de 25 años de experiencia vuelven a los institutos de forma voluntaria y sin cobrar. ¿Su misión? Formar a los profesores y dar apoyo en las aulas

Foto: Los profesores jubilados señalan que cada vez hay menos docentes vocacionales. (EFE)
Los profesores jubilados señalan que cada vez hay menos docentes vocacionales. (EFE)

CLas aulas se han convertido en una auténtica jungla en muchos centros educativos. Alumnos que se alzan en rebeldía, profesores incapaces de controlar un motín casi diario, un ratio de estudiantes por clase que roza el hacinamiento, falta crónica de recursos, padres incapaces de asumir que sus hijos no son modélicos. La situación es muy compleja y la comunidad educativa lleva tiempo exigiendo soluciones. Una de ellas, a pequeña escala pero con una gran carga simbólica, es el nacimiento del 'profesor honorífico colaborador'. Se trata de docentes ya jubilados y con más de 25 años de experiencia que deciden de forma voluntaria y sin cobrar un euro regresar a la escuela. ¿Su misión? Formar y asesorar a los profesores en activo y dar apoyo ocasional en las aulas. Una figura novedosa ideada este curso por la Junta de Castilla y León.

Emilio Serrano, profesor honorario en el IES Cardenal López de Mendoza de Burgos.
Emilio Serrano, profesor honorario en el IES Cardenal López de Mendoza de Burgos.

Emilio Serrano es uno de los 20 exprofesores elegidos para este curso piloto que han decidido hacer un alto en su jubilación, arremangarse y regresar al bullicio de los institutos para ayudar a las nuevas generaciones. "Esto no me viene de nuevo porque siempre he tenido profesores jóvenes a mi alrededor que me preguntaban; '¿Emilio, cómo haces tú tal cosa?'. Y siempre les he aconsejado en lo que he podido. Cómo llevar una clase, cómo hacer que no se desmadre el grupo o cómo desarrollar la habilidad para detectarlo a tiempo… Algo tan sencillo como contar un chiste puede reconducir la clase. O si los alumnos están distraídos con un asunto que puede ser interesante o con algo que ha pasado en la escuela, quizá merece la pena perder cinco minutos y preguntar la opinión a dos o tres, o decirles 'tratamos ese tema mañana y venís con algunas ideas, pero ahora seguimos con la lección'. Son pequeños trucos que se aprenden a base de experiencia", explica este antiguo profesor de biología del IES Cardenal López de Mendoza de Burgos, con 39 años de servicio a sus espaldas.

"Que nosotros volvamos a las escuelas no significa que los profesores de hoy no estén preparados", advierten los maestros honoríficos

La Junta de Castilla y León plantea dos vías para convertirse en profesor honorífico. Una es postularse como formador de docentes, una especie de sabio que coordina programas de formación en materias tan dispares como la innovación educativa o la inclusión, y otra es presentar un proyecto concreto. Ese es el caso de Serrano, que presentó un plan para conservar y poner en valor el museo de historia natural del instituto, que data del siglo XIX, aunque suele alternar ambos roles. "Que nosotros volvamos a las escuelas no significa que los profesores de hoy no estén preparados. Lo están, el problema es que ahora un maestro tiene muchísimas tareas aparte de dar clase y los alumnos han perdido el respeto. Ser profesor se ha vuelto mucho más complejo y nosotros venimos a ayudar en todo lo que podamos".

Evangelina Álvarez de Eulate fue directora del IES Leopoldo Cano de Valladolid durante 12 años y tiene claro que la educación en España ha entrado en una nueva era a la que profesores y familias deben adaptarse cuanto antes. "La sociedad evoluciona muy rápido y estamos ante un cambio de paradigma educativo. Desde que yo empecé a dar clases hace casi 40 años se han dado pasos de gigante. Hemos logrado el hito de escolarizar a un porcentaje altísimo de la población. Ahora debemos luchar contra el abandono escolar e integrar a los alumnos, que son cada vez más diversos en contraste con el tipo de alumno más homogéneo de décadas pasadas".

Constantino de la Fuente, junto a uno de sus alumnos del grupo de investigación.
Constantino de la Fuente, junto a uno de sus alumnos del grupo de investigación.

En su opinión, la crisis que afecta al sistema educativo, ese sentir general de que los chicos son cada vez más díscolos y los profesores están menos motivados, tiene su origen en varios factores que, combinados, han formado este cóctel peligroso. Quizás el factor más importante sea el nuevo modelo de familia, que "a veces provoca dejación de funciones en la educación de los hijos debido a que ambos padres trabajan o a que cada vez hay más familias desestructuradas". Sin olvidar la sangrante falta de recursos materiales en los centros públicos, cuyo única responsable es la Administración con sus raquíticos presupuestos. "Es el momento de que la Administración se dé cuenta de que el profesorado hace todo lo que puede. Nos pasamos demasiado tiempo en tareas burocráticas que quitan mucho tiempo para preparar bien las clases", considera Álvarez de Eulate, en una crítica compartida por todos los docentes consultados.

La Administración debe darse cuenta de que el profesorado hace todo lo que puede. Pasamos demasiado tiempo con burocracia

Falta de apoyo de la Administración, profesores sobrepasados y familias que confunden el papel de la escuela. Tres pilares para alimentar el viejo debate de si la calidad de la educación y el ambiente en clase antes era mejor. "No se puede decir que antes los niños eran mejores estudiantes", concluye Constantino de la Fuente, hoy profesor honorífico y durante décadas profesor de Matemáticas en el IES Cardenal López de Mendoza de Burgos, mismo centro que Serrano. "Antes el rol del profesor era impartir conocimientos y ahora debe orientar y acompañar al chico en su evolución personal para contrarrestar esas situaciones que interfieren en su periodo de enseñanza obligatoria. Cuando un profesor me dice lo mal que está todo le respondo que esta es una profesión muy difícil, y que piense en cómo era todo hace 10 años, cómo nos manejábamos entonces y ahora. Hemos avanzado mucho, tenemos más herramientas y conocimiento. El problema es que la sociedad, ante cualquier problema que surge en la educación de los hijos, dice ‘hala, que lo resuelva la escuela’.

La sociedad, ante cualquier problema que surge en la educación de los hijos, dice 'hala, que lo resuelva la escuela'

"Las situaciones familiares son más complejas que cuando dábamos clase hace 30 años", prosigue De la Fuente, que ha impartido cursos de formación docente en universidades como la Complutense de Madrid o la Menéndez Pelayo. "Una familia con problemas en casa influye mucho en la actitud de los niños hacia los estudios. Y al revés, una familia centrada beneficia muchísimo. También el ciberacoso es algo nuevo que antes no existía, es un asunto muy grave en el que es facilísimo que los chicos se metan en líos y cometan un delito. Detectar si se está produciendo un caso de acoso en su aula es una nueva tarea para el profesor".

Los profesores cada vez están más sobrepasados por el volumen de trabajo. (EFE)
Los profesores cada vez están más sobrepasados por el volumen de trabajo. (EFE)


Más empatía y menos programa

Este antiguo profesor de matemáticas también tiene sus técnicas para mantener el orden en clase que traslada a sus compañeros más jóvenes, aunque adelanta que "no existen fórmulas mágicas". "No hay que entrar nunca al trapo, aunque los chicos siempre buscan el límite y a veces te provocan. Pero hay que mantenerse fuera de eso y hablar personalmente con los más problemáticos, que lo que suelen pedir es atención personal y que les comprendas. Si consigues llevarte un poco bien con ellos suelen responder positivamente".

La empatía con los chicos es un factor que los profesores ya jubilados consideran fundamental en el nuevo modelo de enseñanza. Como señala De la Fuente, "los alumnos ahora son mucho más abiertos y tienen más iniciativa que antes, cuando había mucha más distancia con el profesor. Pero por contra tienen unas normas menos marcadas y un menor sentido del esfuerzo. Quieren resultados inmediatos, todo va muy deprisa y creen que uno se hace rico o tiene éxito en un día. Cuesta muchísimo que perseveren y toleran muy mal la frustración porque están acostumbrados a que se lo den todo a la primera en casa. Por eso es importante motivarles, quizá con metas fáciles al inicio para que vean que pueden conseguirlas y a partir de ahí ya les puedes plantear retos a medio plazo. El éxito hoy es un factor de motivación esencial. Por eso el profesor, además de dar el temario, debe ser sensible a estos aspectos para obtener buenos resultados".

Los nuevos profesores vienen bien de conocimientos, pero con poca idea de lo que es realmente una clase

Serrano opina en el mismo sentido: "Hablar con ellos, estar cerca, comprenderles, no mostrar siempre desinterés en sus problemas. Eso es básico. Los nuevos profesores vienen bien de conocimientos, pero con poca idea de lo que es realmente una clase y de los problemas que se van a encontrar. Hay poca formación previa. Muchos no tienen claro cuál es su papel en clase o en el mundo de la docencia porque entran por tener un trabajo, es una profesión menos vocacional que antes y se nota. Y cuando estos ven la facilidad que tienes para relacionarte con los chicos acuden a ti. Los programas de estudios hoy son tan rígidos y el tiempo tan escaso que el profesor no tiene tiempo a salirse de la línea marcada, y eso crea estrés y quita frescura al hecho de dar clase", considera.

Manifestación en defensa de la educación pública en Valladolid. (EFE)
Manifestación en defensa de la educación pública en Valladolid. (EFE)


El debate sobre el móvil

Los profesores honoríficos restan importancia a la irrupción de los teléfonos móviles y las redes sociales en la vida de los adolescentes como factor negativo. "Es verdad que ahora están expuestos a muchas más distracciones, pero eso bien enfocado y manejado es positivo, ayuda mucho. Un alumno puede buscar bibliografía sin moverse de casa, hay muchas oportunidades para avanzar en el conocimiento y que la formación sea mejor", explica De la Fuente. "Antes todos los alumnos eran más uniformes, el ambiente era menos diverso y menos rico, y ahora hay cosas muy interesantes que antes no podíamos plantearnos. Por ejemplo, si un chico se interesa en utilizar modelos matemáticos, ahora hay programas y acceso a modelos gráficos en internet. Antes eso era imposible".

Según Álvarez de Eulate, experta en inclusión educativa, es fundamental que las escuelas aprendan a tratar la gran diversidad de los alumnos. "Hay que incidir en las maneras de ver los alumnos procedente de minorías en las aulas. Ya no se habla de alumnos normales o no, todos son diferentes y el profesorado ahora debe atender al alumno en función de su individualidad. Ahí los profesores deben cambiar el chip de cómo nos acercamos al alumno y trabajamos en el aula, y eso solo se consigue con formación específica. Esa es una de mis labores como profesora honorífica", resume la antigua directora del IES Leopoldo Cano, experta también en enseñanza de idiomas.

Un alumno de Bachillerato se concentra en un examen de acceso a la universidad. (EFE)
Un alumno de Bachillerato se concentra en un examen de acceso a la universidad. (EFE)

El cuadro general que describen los profesores honoríficos es preocupante pero no crítico, ya que la evolución social también ha traído nuevas oportunidades a las aulas. Aunque estos docentes ya jubilados apuntan algunas medidas urgentes en base a su experiencia. Para Serrano, el primero paso debe ser "reducir el número de alumnos por clase. Ahora hay 40 en aulas donde antes había 25 y cada vez vamos a peor. Si uno de los problemas es que las clases se gobiernan peor, si metes más alumnos y tienes a profesoras cada vez más jóvenes esto no hay quien lo arregle. ¿Cómo triunfa la enseñanza privada? Entre otras, poniendo a pocos alumnos por clase y muchos más recursos en el aula. Este es algo que padecemos en la enseñanza pública desde siempre".

De la Fuente, por su parte, añade un detalle a ese análisis: la atención a los alumnos singulares. Esos chicos que necesitan un apoyo especial del que hoy no disponen. "Hay que poner más atención a lo diverso porque hoy los extremos están muy desatendidos, tanto los alumnos conflictivos como los alumnos muy capaces". A lo que Álvarez de Eulate añade, como un puntal para mejorar el sistema, que la Administración invierta en recursos, empezando por algo tan básico como los edificios. "Es algo que hay que repensar. Se puede mantener un centro estupendo aunque tengas pocos recursos". Y, por supuesto, mimar a los profesores, tanto en formación continuada como a nivel laboral, pues "los recursos más importantes son los humanos, y esos bien formados, dirigidos y cohesionados son imbatibles", asegura.

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