El ámbito profesional requiere hacer frente a diferentes responsabilidades y preocupaciones de manera cotidiana. Y es que existen situaciones en el mismo que pueden ser percibidas como una fuente de quebraderos de cabeza cuando unas de las partes implicadas del contrato no cumplen con sus obligaciones estipuladas en la normativa.
Uno de estos episodios más frecuentes es el momento en que uno de los trabajadores está interesado en abandonar la empresa en la que se encuentra. Dicho movimiento requiere de cierta documentación para que dicha salida pueda ser beneficiosa tanto para el usuario como para la compañía, siendo fundamental conocer nuestros derechos.
Para esclarecer este tipo de casos, lo ideal es contar con el consejo de un abogado laboralista que pueda informarnos de algunos de los pasos a tener en cuenta antes de proceder a los trámites adecuados. En este sentido, Juan Manuel Lorente es un ejemplo de ello. “Esto siempre te va a corresponder y hay mucha gente que se va y no lo sabe. Hablo del finiquito. Ojo, no del finiquito que tú estás pensando”, declara.
Medidas a tener en cuenta
En una de sus últimas publicaciones en TikTok, el profesional asegura que todo trabajador debe recibir el finiquito por parte de la empresa que abandona, independientemente de la causa. Sin embargo, es necesario tener en cuenta ciertos elementos de dicho documento antes de proceder a su reclamación si esta fuese necesaria.
“El finiquito está formado por los días que has trabajado en el mes antes de irte. Si te vas un 20 de abril, pues 20 días de abrilde sueldo. Las vacaciones por disfrutar hasta ese 20 de abril. (…) Y también si no tienes prorrateadas las pagas extras, lo que te corresponda de pagas extras. De hecho, si te vas de la empresa y no te pagan algún concepto, que sepas que puedes demandar y lo más normal es que ganes”, asegura el abogado laboralista.
Con esta información sobre la mesa, podemos conocer mejor qué nos corresponde como trabajadores tras dejar la compañía por cualquier razón, ya sea voluntaria u obligatoria. No obstante, cada caso dispondrá de sus características concretas que deben valorarse al margen de la normativa de carácter general.
El ámbito profesional requiere hacer frente a diferentes responsabilidades y preocupaciones de manera cotidiana. Y es que existen situaciones en el mismo que pueden ser percibidas como una fuente de quebraderos de cabeza cuando unas de las partes implicadas del contrato no cumplen con sus obligaciones estipuladas en la normativa.