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Anabel Montero, pediatra: "Quitar mal una garrapata puede aumentar el riesgo de infección en tu hijo"
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Anabel Montero, pediatra: "Quitar mal una garrapata puede aumentar el riesgo de infección en tu hijo"

La llegada del buen tiempo dispara las salidas al campo y, con ellas, el riesgo de picaduras de garrapata en niños. La pediatra Anabel Montero alerta de los errores más comunes al retirarlas y explica cómo hacerlo correctamente para evitar infecciones

Foto: Anabel Montero en su vídeo de TikTok (@tupediatraenlamochila)
Anabel Montero en su vídeo de TikTok (@tupediatraenlamochila)

Con la llegada del buen tiempo y el aumento de las escapadas al aire libre, también crece un riesgo silencioso que preocupa a muchas familias: las picaduras de garrapata. La pediatra Anabel Montero advierte de que una mala actuación al retirarlas puede tener consecuencias importantes, especialmente en niños.

La especialista lanza un mensaje claro: “Quitar mal una garrapata puede aumentar el riesgo de infección en tu hijo”, y señala que muchos de los remedios populares siguen siendo un error frecuente. “El error número uno es echar aceite, alcohol o aplicar calor para que se suelte”, explica. Lejos de ayudar, estas prácticas pueden empeorar la situación, ya que provocan que el parásito “se estrese y libere más saliva”, lo que incrementa la posibilidad de transmisión de enfermedades.

Otro de los fallos habituales tiene que ver con la forma de retirarla. Montero alerta de que “arrancarla de cualquier forma” puede ser contraproducente. Si se aplasta o se rompe, pueden quedar restos en la piel, aumentando el riesgo de infección local. La forma correcta, según detalla, es utilizar unas pinzas finas, sujetar la garrapata “lo más cerca posible de la piel” y tirar hacia arriba con suavidad, sin girar ni retorcer.

El tiempo también juega un papel clave. La pediatra insiste en que lo ideal es retirarla cuanto antes, ya que “a mayor tiempo, mayor riesgo de infección”. Una vez extraída, recomienda limpiar la zona con un antiséptico como alcohol o clorhexidina y, si es posible, conservar la garrapata en un pequeño recipiente con un papel húmedo, por si fuera necesario identificarla posteriormente.

Foto: garrapatas-espana-fiebre-hemorragica

Tras la picadura, no suele ser necesario hacer nada más si el niño se encuentra bien, pero sí conviene vigilar durante los días y semanas siguientes. Fiebre, malestar, dolor de cabeza o la aparición de manchas en la piel que crecen progresivamente son señales de alerta. Ante cualquiera de estos síntomas, la recomendación es acudir al pediatra.

Más allá de la actuación posterior, la prevención resulta fundamental. Montero recuerda la importancia de ir preparado al campo, especialmente con niños. Aconseja usar ropa clara, de manga larga y pantalón largo, introducir los pantalones dentro de los calcetines y optar por calzado cerrado. También recomienda realizar una revisión minuciosa del cuerpo tras la actividad y ducharse dentro de las dos horas posteriores.

El uso de repelentes autorizados para población pediátrica puede ser otra herramienta útil en entornos de riesgo. Medidas sencillas que, bien aplicadas, pueden marcar la diferencia entre una anécdota sin consecuencias y un problema de salud evitable.

Con la llegada del buen tiempo y el aumento de las escapadas al aire libre, también crece un riesgo silencioso que preocupa a muchas familias: las picaduras de garrapata. La pediatra Anabel Montero advierte de que una mala actuación al retirarlas puede tener consecuencias importantes, especialmente en niños.

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