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José Villela, psiquiatra: "Los humanos tenemos en común que nos enfrentamos a distinas adversidades y pérdidas a lo largo de la vida"
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José Villela, psiquiatra: "Los humanos tenemos en común que nos enfrentamos a distinas adversidades y pérdidas a lo largo de la vida"

El médico y atleta paralímpico reivindica la importancia de atravesar el dolor sin negarlo, pedir ayuda a tiempo y construir resiliencia con apoyo de la red cercana

Foto: Jose Villela. (Aprendemos Juntos BBVA)
Jose Villela. (Aprendemos Juntos BBVA)

José Villela sabe bien de qué habla cuando reflexiona sobre trauma, pérdida y reconstrucción personal. El psiquiatra mexicano, que hace 16 años sufrió un grave accidente de tráfico que le provocó una lesión medular, ha convertido su experiencia vital en una mirada sobre la adversidad, la salud mental y la capacidad de rehacerse tras los golpes más duros.

En Aprendemos Juntos, de BBVA, Villela dejó una idea que conecta con casi cualquiera: “Los humanos tenemos en común que nos enfrentamos a distintas adversidades y pérdidas a lo largo de la vida”.

Su testimonio parte de una vivencia extrema. Cuando tenía 23 años, un camión de basura cayó sobre su coche desde un tramo elevado de la carretera. Aquel impacto cambió por completo su vida y le obligó a reconstruirse física, emocional y profesionalmente. Hubo días en los que llegó a pensar que no quería vivir así. Precisamente por eso, su discurso habla sobre que la fortaleza no consiste en no caer, sino en aprender a levantarse con ayuda y con tiempo.

Al hablar de pérdidas, rupturas, enfermedades o etapas en las que una persona siente que debe empezar de cero, Villela insistió en que el primer paso no es correr hacia una falsa mejoría. A su juicio, lo más sano es conectar con lo que uno siente “de una manera no juiciosa” y respetar el proceso emocional. Negar el dolor, forzarse a estar bien demasiado pronto o escuchar frases hechas puede empeorar la vivencia del duelo. “Uno no puede gestionar lo que no nombra”, vino a explicar, al defender la importancia de identificar las emociones para poder encauzarlas.

En ese punto, el psiquiatra subrayó que existe una gran diferencia entre sufrir y patologizar cualquier malestar. No todo dolor emocional es una enfermedad, porque vivir también implica atravesar momentos de tristeza, miedo o frustración. Para Villela, etiquetar de inmediato cualquier crisis vital como un trastorno puede distorsionar la experiencia de quien está pasando por una pérdida real. Lo importante es observar cómo evoluciona ese malestar, cuánto interfiere en la vida diaria y si está impidiendo a la persona funcionar con normalidad.

Otra de las ideas centrales de su intervención tuvo que ver con el modo en que nos contamos lo que nos pasa. Según explicó, una parte decisiva de la recuperación consiste en cambiar la narrativa interna sobre lo vivido. No se trata de negar la herida ni de disfrazarla de aprendizaje instantáneo, sino de ir incorporando una mirada menos dominada por el golpe inicial. Cuando la emoción deja de gobernarlo todo y entra en juego una lectura más racional, aparece la posibilidad de reconstruir el sentido de lo sucedido.

Foto: El psiquiatra Jose Luis Marín (Youtube)

Villela también puso el foco en la resiliencia, una palabra que a menudo se usa como si fuera un simple acto de voluntad. Resistir y recomponerse no depende solo de la fuerza individual. La resiliencia también se apoya en un sistema: la familia, los amigos, la comunidad y los profesionales adecuados. Por eso rechazó la idea, muy extendida, de que cada uno debe poder con todo en solitario. Pedir ayuda, sostuvo, no es una muestra de debilidad, sino una forma de inteligencia emocional y de cuidado personal.

En su caso, además, la medicina y el deporte fueron dos pilares en esa recuperación. Seguir vinculado a su profesión durante los largos meses de hospitalización le permitió no perder de vista su proyecto de vida, mientras que la natación adaptada acabó transformándose en una vía de rehabilitación y también de sentido. Con el tiempo, ese camino le llevó a competir al más alto nivel como atleta paralímpico, un recorrido que reforzó su convicción de que incluso en los contextos más duros puede abrirse una oportunidad de crecimiento.

El psiquiatra reivindicó el valor de la gratitud como herramienta cotidiana frente al victimismo y la queja constante. No lo planteó como una obligación de mirar siempre el lado bueno, sino como un ejercicio consciente para ampliar la atención hacia aquello que sí sostiene la vida: una conversación, la familia, un momento de calma o la simple posibilidad de seguir adelante. Desde esa perspectiva, la gratitud no borra el dolor, pero sí puede ayudar a que el dolor no lo ocupe todo.

Villela aprovechó también para romper el estigma que todavía rodea a la salud mental. Recordó que muchas personas siguen retrasando la búsqueda de ayuda por miedo, prejuicios o ideas erróneas sobre la psiquiatría y los tratamientos. Frente a eso, defendió normalizar la conversación sobre el malestar emocional del mismo modo que se habla de cualquier otro problema de salud. No hay nada peor, vino a advertir, que un sufrimiento vivido en aislamiento.

José Villela sabe bien de qué habla cuando reflexiona sobre trauma, pérdida y reconstrucción personal. El psiquiatra mexicano, que hace 16 años sufrió un grave accidente de tráfico que le provocó una lesión medular, ha convertido su experiencia vital en una mirada sobre la adversidad, la salud mental y la capacidad de rehacerse tras los golpes más duros.

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