Es noticia
Jean-Jacques Rousseau, filósofo: "Hay que avergonzarse de cometer una falta, no de repararla"
  1. Alma, Corazón, Vida
Lección de vida

Jean-Jacques Rousseau, filósofo: "Hay que avergonzarse de cometer una falta, no de repararla"

Cometer un error un rasgo humano que todos compartimos del que no debemos sentir arrepentimiento a la hora de tratar de corregirlo

Foto: Jean-Jacques Rousseau
Jean-Jacques Rousseau

Por muy exigentes que seamos con nosotros mismos o con los demás, el ser humano no es perfecto. Toda iniciativa o proyecto que llevamos a cabo presenta un margen de error al que se expone, independientemente del grado de dependencia que este presenta con respecto a nosotros. Dicho riesgo debe ser tenido en cuenta en toda fase de planificación.

En este sentido, y por poca probabilidad que disponga, debemos estar preparados ante el surgimiento de cualquier inconveniente. Estos escenarios suelen estar acompañados de un sentimiento desagradable, en el que nuestra moral e ímpetu se ven dañados tras darnos de bruces con las más crudas de las realidades.

Foto: filosofo-escritor-mas-felices-personas-dan-mas-felicidad-demas

Esta característica profundamente convencional ha sido objeto principal de debate en la humanidad desde tiempos inmemoriales. De hecho, algunos de los hombres más brillantes de la historia han participado en esta cuestión, siendo el filósofo Jean-Jacques Rousseau uno de los más destacados al respecto.

La honestidad de asumir un error

"Hay que avergonzarse de cometer una falta, no de repararla", aseguraba el pensador suizo como parte de su legado a las nuevas generaciones. Y es que errar puede provocarnos un profundo sentimiento de vergüenza a la hora de lidiar con las consecuencias correspondientes. Sin embargo, tratar de remediarlo no es algo por lo que sentirnos mal.

Foto: filosofo-escritor-verdades-hombre-todos-tiempos

Corregir nuestras acciones o alegatos es la mayor prueba de nuestra buena voluntad a la hora de proceder, demostrando que nuestra imprecisión forma parte de una inconsciencia. Por lo contrario, tratar de ocultar nuestra equivocación puede percibirse como un acto deshonesto, en el que nuestro acto ha sido premeditado.

Lo más recomendable en estos casos es no dejarnos guiar por el orgullo y tratar de enderezar la situación en la medida de nuestras posibilidades. Afrontar los errores propios es el secreto de la verdadera valentía en la vida, de manera que no tratemos de engañarnos a nosotros mismos ni a los que os rodean.

Por muy exigentes que seamos con nosotros mismos o con los demás, el ser humano no es perfecto. Toda iniciativa o proyecto que llevamos a cabo presenta un margen de error al que se expone, independientemente del grado de dependencia que este presenta con respecto a nosotros. Dicho riesgo debe ser tenido en cuenta en toda fase de planificación.

Filosofía Psicología
El redactor recomienda