Elena Crespo, abogada experta en divorcios: "Hay muchas mujeres a las que les cuesta aceptar la custodia compartida"
La especialista aborda en su nuevo libro los pasos a seguir a la hora de enfrentarse a un divorcio y poder así minimizar los daños, haciendo especial hincapié en la protección de los hijos
Elena Crespo Lorenzo, abogada especialista en derecho de familia (Fuente: Cedida)
Que los divorcios en España están a la orden del día es toda una realidad. Según los datos publicados recientemente por la sección de Estadística del Consejo General del Poder Judicial, solo el año pasado se registraron en nuestro país un total de 84.424 demandas de disolución matrimonial. O lo que es lo mismo: hubo de media más de 230 divorcios al día. Casi 10 cada hora.
Aunque los datos reflejan una caída de casi un 12% respecto al año anterior, lo cierto es que la cifra sigue siendo alta. Así lo confirma Elena Crespo (San Sebastián, 1978), abogada especializada en familias, que cuenta en conversación con El Confidencial que lo peor no son los números, sino cómo han aumentado los divorcios conflictivos en los últimos años, repercutiendo directamente en las familias y, especialmente, en los hijos.
Elena Crespo Lorenzo, abogada especialista en derecho de familia (Cedida)
Siempre lo tuvo claro. Concretamente, desde que cumplió 10 años. Quería ser abogada y así fue. En 1997, Elena comenzó a estudiar Derecho. Pero no fue hasta cuarto año de carrera cuando descubrió la asignatura que le cambiaría la vida: Crisis Matrimoniales. Desde ese momento, supo que quería ayudar a superar procesos de separación matrimonial.
Años después, fue su propia experiencia personal al divorciarse de su marido y padre de sus dos hijas lo que le llevó a fundar Crespo Law, su propio despacho de abogados especializado en derecho de familia y sucesiones. Además, ha creado un podcast y, recientemente, ha publicado un libro bajo el mismo nombre:Del divorcio se sale. En él, habla de los mitos en torno al divorcio, las 'red flags' que indican que una relación debe terminar, los consejos para gestionar el proceso —tanto emocional como legalmente— y la necesidad de reinventarse y comenzar una nueva vida tras la separación.
Una de las reflexiones que conforma el eje de la guía de Elena es acabar con la idea del divorcio como fracaso. Tal y como asegura, las disoluciones matrimoniales se han ido normalizando con el paso de los años. Sin embargo, tal y como explica, todavía subyacen estigmas de vivirlo como una derrota personal, como una gran pérdida. "Claro que lo es, porque cambia la situación económica. Hay que hacer repartos patrimoniales, repartirse el tiempo con los hijos... Todo eso es un tsunami a nivel emocional y económico muy fuerte. Pero yo creo que el sufrimiento tiene que servir para aprender en positivo", asegura.
Dar el paso de poner fin a una relación y comenzar un proceso de divorcio no es una situación sencilla. Ni tampoco rápida. "La gente tarda mucho en divorciarse. No son tan valientes para divorciarse. Les lleva su tiempo y la mayoría va mucho al psicólogo o hace terapia de pareja. Cada vez me encuentro más esa evolución", asegura Elena. Sin embargo, su experiencia tratando con parejas durante años y sus vivencias personales le han llevado a darse cuenta de la necesidad de tomar la decisión y seguir adelante. Y más aún cuando hay 'red flags' o señales de alerta que indican que la relación debe terminar.
"Cuando te encuentras con malestar, cuando llevas mucho tiempo que la cosa no funciona... Lo ideal es hacer terapia de pareja. Yo creo que es muy importante ponerse en manos de profesionales y pedir asesoramiento. Pero sí que es verdad que es algo que se puede ver en "red flags". Por ejemplo, ocultación de información financiera, si hay infidelidades sentimentales, si no te trata correctamente y hay faltas de respeto... O, por ejemplo, si no hay un proyecto en común, como que uno quiera tener hijos y el otro no", explica.
"Es muy fácil entrar en una relación y muy difícil salir"
Pero no todo son las señales de alerta. Y es que, tal y como señala la abogada, una de las claves de las rupturas está en lo que define como la "inercia relacional". "Muchas veces las personas no eligen de la forma más correcta a su pareja porque, cuando eres joven,estás aprendiendo y no tienes mucha experiencia sentimental. Entonces claro, uno se mete en esa inercia relacional y luego cuesta. Yo siempre digo que es muy fácil entrar dentro de una relación y muy difícil salir. Cuesta mucho salir", asegura.
PREGUNTA. En el libro habla de lo difícil que es gestionar un divorcio tanto a nivel emocional como legal. Con la experiencia que tiene. ¿cuál cree que es el mayor error que se comete y que provoca que todo desencadene en proceso complejo?
RESPUESTA. Es muy importante para gestionar bien el divorcio. Lo primero, ponerse en manos de buenos profesionales, como un psicólogo y un abogado especializado en derecho de familia, me parece fundamental. Veo mucha gente que va a abogados no especializados en esta área y es un error. Hay que tener muchos conocimientos en esta materia porque es una etapa muy específica con una serie de problemáticas jurídicas y psicológicas. También es importante no estar pregonando a todo el mundo tus problemas. Al final se mete mucha energía negativa y mucha información de personas con ángulos diferentes. Tampoco es bueno involucrar a la familia o a los hijos. Malmeter a los hijos o hacerles partícipes en el proceso de divorcio tampoco es bueno.
P. ¿Cuáles son los motivos más frecuentes por los que se divorcia la gente?
R. Los casos sobre todo suelen ser por infidelidad, hastío, aburrimiento, monotonía, el evolucionar de forma diferente... La infidelidad financiera, es decir, cuando se ocultan ingresos o gastos de una parte. Y básicamente porque la vida de las personas cambia. Unos se quieren mucho, se enamoran, pero luego van pasando muchas cosas, como enfermedades o cuando tienes hijos con problemas de necesidades especiales. La mayoría de padres que tienen hijos con problemas de aprendizaje, dislexia o autismo acaban divorciados. Muchas veces las dificultades no unen, sino que separan. Y los hijos son otra de las causas del divorcio, sobre todo por tener modelos educativos diferentes.
Una batalla legal con lucha de poderes
A pesar de que la teoría sobre cómo afrontar el divorcio es clara, ponerla en práctica no es una tarea tan sencilla. Tal y como explica Elena en su libro, algunos aspectos como una correcta gestión del proceso legal o una buena relación con la expareja son fundamentales para afrontar el proceso de separación. Sin embargo, los abogados especializados se encuentran cada vez más procesos conflictivos en los que suele ser habitual utilizar a los hijos como armas arrojadizas. "Para mí un error es no dejar ver a los niños. Muchas veces me encuentro con que utilizan a los hijos como una herramienta para intentar obtener mayores beneficios económicos", asegura Elena.
(Fuente: iStock)
Una situación que está íntimamente ligada con cómo han evolucionado los procesos y resoluciones judiciales con el paso de los años. Y la incorporación de algunos términos como la custodia compartida o las pensiones alimenticias y compensatorias. "Antes, en los divorcios, la custodia era automáticamente para la madre. La negociación era decir "bueno, pues mira, la pensión de 200 o 300 euros". Y el uso de la casa se daba por hecho que era para la mujer", explica.
No obstante, la situación actual es muy diferente. "Hay mujeres a las que les cuesta mucho soltar o aceptar la custodia compartida. Y eso genera muchísimos conflictos, porque quieren la custodia compartida, el uso de la casa... A veces quieren el modelo tradicional del divorcio. Y el hombre demanda su posición como padre y educador, al igual que la madre", asegura.
P. Habrá también procedimientos amistosos, ¿no?
R. Es una minoría de personas con madurez que saben separar pareja de lo que es el ser padres y criar a los hijos. Sí que tengo clientes, pero es una minoría que quiere llevar a cabo una crianza conjunta donde hay una relación cordial. La mayoría es mucha conflictividad, muchísima. También tenemos que pensar que hoy en día hay mucha gente en redes sociales, con problemas de drogas, alcoholismo... hay muchas dependencias hoy en día a muchas cosas. Y vivimos en una sociedad muy complicada en este aspecto.
P. ¿Y cambiaría algo del sistema judicial español?
R. Yo creo que estamos en una situación delicada, en cuanto que la justicia es lenta. Si la justicia es lenta no es justicia. Los procedimientos tardan mucho porque faltan medios profesionales, económicos y más funcionarios. Eso hace que se ralenticen los procedimientos y se dilaten en el tiempo. Y claro, tenemos que pensar que, mientras dura el proceso del divorcio en un procedimiento judicial contencioso, generalmente las parejas viven bajo el mismo techo, en la misma casa familiar, con los hijos. Ahí suceden muchas cosas. Si los procesos fueran más cortos, que en vez de tardarse meses de media tardáramos un mes o dos, pues no sufrirían tanto los menores y los padres y las personas.
El divorcio gris, al alza en España
La franja fuerte de divorcios en nuestro país se encuentra entre los 40 y los 50 años. Sin embargo, tal y como explica Elena, cada vez son más comunes las separaciones entre parejas jóvenes con bebés recién nacidos o niños muy pequeños y el conocido como 'divorcio gris'. Este término hace referencia a las separaciones en parejas mayores de 50 años. Y es cada vez más común.
Foto de archivo. (iStock)
"La gente con 70 años hoy en día tiene una salud más o menos funcional y se encuentra bien, son más juveniles. Muchas veces lo que sucede es que los hijos han crecido y ya no tienen un punto de nexo en común. Cada uno quiere hacer una vida diferente. La gente a partir de una edad busca la paz. Ya no quieren broncas, ni discusiones", asegura.
Y es que, tal y como confiesa, la conflictividad en los procesos es cada vez mayor. "Ya no solo es la tasa de divorcio, sino también el dolor y el sufrimiento que hay y la alta conflictividad que existe por una sociedad tan complicada como la que estamos viviendo todos hoy en día. Es como si hubiera una guerra de sexos y no nos entendemos. Eso provoca que también haya muchos juicios, alta conflictividad, demandas, etc.", explica Elena.
Pero a pesar de ello, una cosa tiene clara: del divorcio se sale. Las claves pasan por buen asesoramiento, madurez y conseguir llegar a acuerdos equilibrados a través del respeto. "Hay que poner sentido común a las cosas, siempre priorizando a los hijos y llegando a un acuerdo equitativo. Y es que no se trata de hacerse el valiente y el fuerte, sino de reconocer las flaquezas. "Se puede hacer un cierre desde el amor. Sería lo deseable, desear el bien y no el mal a la otra persona", concluye.
Que los divorcios en España están a la orden del día es toda una realidad. Según los datos publicados recientemente por la sección de Estadística del Consejo General del Poder Judicial, solo el año pasado se registraron en nuestro país un total de 84.424 demandas de disolución matrimonial. O lo que es lo mismo: hubo de media más de 230 divorcios al día. Casi 10 cada hora.