Lo que la película 'Incontrolable' cuenta sobre el síndrome de Tourette y lo que dice la ciencia
La emisión de palabras obscenas en realidad no está presente en la mayoría de los casos, lo que desmonta uno de los principales estereotipos que rodean al trastorno
Robert Aramayo protagoniza la película 'Incontrolable'. (Selecta Visión)
El síndrome de Tourette ha vuelto al centro del debate a raíz de la película británica Incontrolable, basada en hechos reales y actualmente en cartelera, que expone el impacto social de este trastorno neurológico y pone de relieve los persistentes errores de comprensión que aún lo rodean.
La película reconstruye la historia de John Davidson, diagnosticado en la adolescencia con síndrome de Tourette, un trastorno caracterizado por tics motores y vocales que pueden incluir insultos involuntarios.
El filme sitúa el foco en las consecuencias sociales y legales de estos síntomas, mostrando cómo el protagonista llega incluso a enfrentarse a juicios públicos por comportamientos que, en realidad, escapan a su control. Este tratamiento ha conectado con un problema recurrente: la dificultad de la sociedad para distinguir entre la voluntad y los síntomas en trastornos neurológicos.
¿Qué hay de verdad sobre la enfermedad en la película?
Desde el punto de vista científico, el síndrome de Tourette es un trastorno que suele aparecer en la infancia y se manifiesta mediante movimientos repetitivos y vocalizaciones involuntarias. Para su diagnóstico, deben coexistir tics motores y vocales durante al menos un año y comenzar antes de los 18 años.
Tal y como reflejan tanto la película como los criterios médicos, estos tics pueden ser simples, como parpadeos o carraspeos, o complejos, implicando frases completas o movimientos más elaborados. Aunque la coprolalia, es decir, la emisión de palabras obscenas, es uno de los rasgos más conocidos, en realidad no está presente en la mayoría de los casos, lo que desmonta uno de los principales estereotipos que rodean al trastorno.
Además, la evidencia médica señala que muchos pacientes experimentan lo que se conoce como "impulsos premonitorios", una sensación previa al tic que, en algunos casos, puede ser parcialmente gestionada con entrenamiento.
El síndrome también suele coexistir con otros trastornos como el TDAH o el trastorno obsesivo compulsivo, lo que complica su abordaje y contribuye a la incomprensión social. En este sentido, Incontrolable acierta al mostrar no solo los síntomas visibles, sino también el sufrimiento emocional y la presión social que enfrentan quienes lo padecen, subrayando la necesidad de una mirada más informada y empática hacia esta condición neurológica.
El síndrome de Tourette ha vuelto al centro del debate a raíz de la película británica Incontrolable, basada en hechos reales y actualmente en cartelera, que expone el impacto social de este trastorno neurológico y pone de relieve los persistentes errores de comprensión que aún lo rodean.