La humanidad es una especie que está destinada a vivir en sociedad. Las relaciones entre individuos son parcialmente necesarias para el desarrollo fundamental de una persona en su vida cotidiana, adquiriendo conocimientosy habilidades que le sirvan de ayuda en las diferentes situaciones que le deparen a lo largo de su vida.
Si bien estos vínculos pueden ser muy enriquecedores cuando se mantienen de una forma sana y comprensiva, los desacuerdos especialmente desagradables pueden generar sentimientos de rabia y odio que acaben por dinamitar dicho vínculo. Una actitud que puede acabar siendo fuente de numerosos quebraderos de cabeza.
Mucho se ha escrito y pronunciado acerca de esta cuestión a lo largo de la historia por los hombres más destacados de su época en disciplinas como la filosofía o la literatura. Sobre esta última, podemos fijarnos en la figura de Jorge Luis Borges para encontrar una de las frases más demoledoras al respecto. “El olvido es la única venganza y el único perdón”, redactó.
La indiferencia como superación
Dicha oración fue escrita por el autor argentino en su obraFragmentos de un evangelio apócrifo, perteneciente al libro Elogio de la sombra de 1969. Con ella, evidenciaba la verdadera naturaleza de dejar de tener en cuenta a alguien en nuestras vidas de manera natural como significado de haber dejado de brindarle espacio en nuestra vida.
Un rechazo activo implica prestar atención e importancia hacia lo que va profesado, por lo que ocupa un lugar en nuestra mente, independientemente de su valor negativo. Sin embargo, que esa persona desaparezca de nuestra trayectoria sin siquiera echarla de menos es una prueba de lo poco influyente que es para nosotros, pudiendo vivir en paz con su ausencia.
Continuar con nuestros propósitos de manera decidida supone pasar página hacia un nuevo propósito, dejando atrás lo que nos lastra, quedándonos con lo que verdaderamente nos aporta. Y es que el tiempo es finito, por lo que no deberíamos perderlo deseando el mal a alguien. Simplemente, volvamos a retomar la marcha.
La humanidad es una especie que está destinada a vivir en sociedad. Las relaciones entre individuos son parcialmente necesarias para el desarrollo fundamental de una persona en su vida cotidiana, adquiriendo conocimientosy habilidades que le sirvan de ayuda en las diferentes situaciones que le deparen a lo largo de su vida.