Yolanda Calvo, psicóloga: "A veces no te pasa nada pero te quedas pensando en todo lo malo que podría haber pasado"
Diversas técnicas avaladas por la psicología permiten rebajar esa respuesta y recuperar el equilibrio
La ansiedad se ha convertido en uno de los problemas más extendidos en la sociedad actual, con un impacto directo no solo en la mente, sino también en el cuerpo. La psicóloga Yolanda Calvo ha abordado los mecanismos físicos de este trastorno y propone algunas estrategias prácticas para reducir sus efectos.
La especialista recuerda que la ansiedad no es únicamente una emoción puntual, sino que puede convertirse en un hábito de preocupación constante. Cuando esto ocurre, el organismo entra en un estado de alerta sostenido que activa la conocida respuesta de “lucha o huida”, elevando el ritmo cardíaco, la presión arterial y la respiración.
Los síntomas físicos de la ansiedad son variados y, en muchos casos, alarmantes. Desde palpitaciones, dificultad para respirar o tensión muscular, hasta mareos, problemas digestivos o insomnio. Muchas personas incluso llegan a confundir estos signos con un infarto.
Esta reacción tiene su origen en la amígdala, una estructura del cerebro encargada de detectar amenazas. Cuando se activa de forma continuada, el cuerpo permanece en un estado de tensión que deja de ser útil y empieza a afectar a la salud.
La respiración entre otras muchas técnicas
Entre todas las estrategias, la experta destaca especialmente la respiración consciente. Técnicas como el “suspiro fisiológico” —inhalar dos veces seguidas y exhalar lentamente— han demostrado ser especialmente eficaces para calmar el sistema nervioso en pocos minutos.
Propone varias herramientas eficaces para reducir los síntomas físicos de la ansiedad, empezando por el ejercicio físico regular, especialmente el aeróbico, que ayuda a liberar sustancias que mejoran el estado de ánimo. A esto se suma la importancia de cuidar la alimentación y el microbioma intestinal, apostando por una dieta rica en fibra, alimentos naturales y probióticos. También destaca el papel del ayuno intermitente moderado, que puede contribuir a mejorar el descanso y la regulación emocional si se realiza de forma adecuada.
Otras estrategias se centran en el propio cuerpo y el sistema nervioso. El tacto profundo, como los abrazos o las mantas pesadas, favorece la relajación, al igual que la estimulación del nervio vago mediante el canto, el frío o la respiración. Además, la relajación muscular consciente permite liberar tensiones acumuladas, mientras que los ejercicios de respiración lenta y abdominal se posicionan como una de las herramientas más eficaces para calmar la ansiedad de forma rápida y sostenida.
Además, la práctica regular no solo reduce la ansiedad, sino que mejora la concentración, el sueño y la salud cardiovascular.
La ansiedad no desaparece de un día para otro, pero sí puede gestionarse con herramientas adecuadas y constancia. Calvo insiste en que estas estrategias pueden ser muy útiles, aunque recuerda que no sustituyen la ayuda profesional cuando el problema es grave.
La ansiedad se ha convertido en uno de los problemas más extendidos en la sociedad actual, con un impacto directo no solo en la mente, sino también en el cuerpo. La psicóloga Yolanda Calvo ha abordado los mecanismos físicos de este trastorno y propone algunas estrategias prácticas para reducir sus efectos.