Marta Barranco, psicóloga: "Deja de regar lo que no quieres en tu vida para que haya hueco para las cosas que tú de verdad quieres"
La psicóloga alerta sobre las dinámicas afectivas que se alargan sin compromiso real y desgastan emocionalmente. A través de ejemplos cotidianos, explica por qué mantener el contacto con alguien que no quiere lo mismo impide cerrar etapas y avanzar
Las relaciones que no terminan de romperse del todo se han convertido en uno de los grandes focos de frustración emocional en la vida cotidiana. Mensajes esporádicos, llamadas “sin querer” o gestos ambiguos mantienen vivas conexiones que, en teoría, ya deberían estar cerradas. Sobre este patrón pone el foco la psicóloga Marta Barranco, que lanza un mensaje claro: “La única forma de cortar algo es dejar de regarlo”.
Barranco describe una dinámica muy reconocible para muchas personas: alguien que afirma no querer nada serio, pero que sigue apareciendo de forma intermitente. “No quiero nada contigo, pero de vez en cuando te escribo”, plantea como ejemplo. A ese comportamiento se suman otros gestos aparentemente pequeños —dar ‘me gusta’ a historias, proponer encuentros puntuales o mantener conversaciones esporádicas— que, lejos de ser inocentes, alimentan un vínculo que nunca termina de desaparecer.
@psicologamartabarranco Deja de regar lo que no quieres para ti ? Recuerda: no puedo abarcar todas las situaciones en un minuto. Si sientes que este video no es para ti, está bien ✨ #terapia #terapiadepareja ♬ sonido original - Psicóloga I Marta Barranco
La clave, según la experta, no está solo en quien envía esos mensajes contradictorios, sino también en quien los acepta. Barranco apunta directamente a la falta de claridad personal: “Sigues manteniendo esto porque no tienes claro cuánto vales tú o lo que de verdad quieres en tu vida”. Una reflexión que conecta con la idea de límites emocionales y autoestima, dos factores determinantes para salir de este tipo de relaciones ambiguas.
El problema de este tipo de vínculos es que generan una falsa sensación de continuidad. Aunque no haya un compromiso real, la presencia intermitente mantiene la expectativa. Y eso, explica la psicóloga, tiene un efecto directo: todo aquello a lo que se le dedica tiempo, energía y atención tiende a mantenerse. Es decir, aunque no se quiera, la relación sigue viva porque se sigue alimentando.
De ahí que Barranco utilice una metáfora sencilla pero contundente: dejar de “regar”. Para la experta, cortar de raíz implica eliminar precisamente esos pequeños gestos que sostienen el vínculo. No responder, no iniciar contacto y no dar espacio a interacciones ambiguas son pasos necesarios para que la relación se diluya.
El mensaje final va más allá de una ruptura concreta y apunta a una idea más amplia de bienestar emocional. “Deja de regar lo que no quieres en tu vida para que haya hueco para lo que sí quieres”, sostiene. Una invitación a revisar dónde se pone la atención y la energía, y a entender que, en muchas ocasiones, cerrar una puerta es el primer paso para poder abrir otras.
Las relaciones que no terminan de romperse del todo se han convertido en uno de los grandes focos de frustración emocional en la vida cotidiana. Mensajes esporádicos, llamadas “sin querer” o gestos ambiguos mantienen vivas conexiones que, en teoría, ya deberían estar cerradas. Sobre este patrón pone el foco la psicóloga Marta Barranco, que lanza un mensaje claro: “La única forma de cortar algo es dejar de regarlo”.