¿Tienes una puerta que roza? Puedes arreglarla con estos consejos y gratis
Un problema tan común como una puerta que roza puede tener solución rápida en casa. Ajustar bisagras, elevar la hoja o lijar la base son algunos de los métodos que propone Irene para arreglarla sin necesidad de herramientas complejas ni grandes gastos
Las puertas que rozan el suelo son uno de esos problemas domésticos tan comunes como molestos. Ese sonido al abrir o cerrar puede indicar que algo no encaja bien, pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, tiene solución fácil y sin necesidad de llamar a un profesional.
La creadora de contenido Irene, conocida como Airin, lo explica con claridad en uno de sus vídeos: “cuando una puerta choca puede deberse a varios factores”, aunque lo más habitual es que el problema esté en las bisagras o en un ligero desnivel del suelo. Incluso detalles cotidianos, como colgar demasiada ropa detrás de la puerta, pueden hacer que esta se descuelgue con el tiempo.
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Revisar las bisagras: el primer paso imprescindible
Antes de complicarse, conviene empezar por lo más básico. Irene propone una solución sencilla: comprobar que los tornillos de las bisagras están bien ajustados. “Con un destornillador de estrella aprieta todos los tornillos de todas las bisagras de tu puerta”, explica.
Este gesto, que apenas lleva unos minutos, puede ser suficiente para recolocar la puerta en su posición original. Si el roce desaparece, problema resuelto sin gastar un euro.
Elevar la puerta con arandelas
Si el ajuste de las bisagras no funciona, puede que la puerta necesite ganar unos milímetros de altura. Para ello, la experta recomienda usar arandelas u “ovalillos”, unas pequeñas piezas metálicas que se colocan en los pernios.
Eso sí, antes de comprarlas conviene medir bien el espacio disponible en la parte superior de la puerta. “Asegúrate de medir el espacio que hay arriba”, advierte. Una vez instaladas, la puerta quedará ligeramente más alta y debería dejar de rozar.
Lijar la base: la solución definitiva
Cuando no hay margen para elevar la puerta, toca actuar directamente sobre la madera. La tercera opción consiste en lijar la parte inferior. Irene lo resume de forma gráfica: “la mecánica consiste en lijar la puerta… hasta que deje de chocar”.
Para hacerlo, se puede colocar papel de lija en el suelo y frotar la puerta contra él, repitiendo el proceso hasta eliminar el exceso de material. Es una solución algo más laboriosa, pero eficaz cuando las anteriores no funcionan.
Un detalle que puede evitar el problema
Más allá de arreglarlo, también conviene prevenir. Dar portazos o sobrecargar la puerta con peso puede acabar desajustando las bisagras. Irene lanza un aviso claro: “por favor no pegues portazos, eso también hace que se descuelguen las puertas”.
Pequeños gestos cotidianos pueden marcar la diferencia entre una puerta que funciona correctamente y otra que acaba rozando cada vez que se abre.
Las puertas que rozan el suelo son uno de esos problemas domésticos tan comunes como molestos. Ese sonido al abrir o cerrar puede indicar que algo no encaja bien, pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, tiene solución fácil y sin necesidad de llamar a un profesional.