Julia Rodríguez, experta en neurociencia: "El cerebro no distingue bien entre algo que imaginamos con intensidad y algo que realmente está ocurriendo"
El exceso de pensamientos intrusivos y anticipatorios puede afectar al cuerpo como si fueran reales, generando estrés, fatiga y dificultad para tomar decisiones
Hay que prestar atención a lo que imaginamos (Pexels).
La experta en neurociencia Julia Rodríguez Teba ha lanzado una advertencia clara sobre el impacto del ruido mental en una entrevista concedida a Men’s Health: “El cerebro no distingue bien entre algo que imaginamos con intensidad y algo que realmente está ocurriendo”. Una afirmación que explica por qué los pensamientos negativos o recurrentes pueden afectar directamente a la salud física y emocional.
Este fenómeno, que la especialista desarrolla en su libro ‘Sin ruido. Silencia tu mente para pensar y elegir mejor’, hace referencia a ese flujo constante de pensamientos que no se detiene. No se trata solo de pensar mucho, sino de hacerlo sin control, sin filtros y sin dirección. Según explica, este diálogo interno puede extenderse durante horas y generar consecuencias como fatiga, irritabilidad o dificultad para tomar decisiones, al mantener al sistema nervioso en alerta permanente.
A nivel fisiológico, el impacto es aún más relevante. Tal y como detalla Rodríguez, cuando una persona revive mentalmente una situación de conflicto o anticipa escenarios negativos, el cuerpo reacciona como si fueran reales: se activa la tensión, se altera la química interna y aumenta el estrés. En este sentido, menciona las teorías del neurocientífico Antonio Damasio, quien sostiene que el cuerpo responde incluso antes de que la mente procese de forma racional lo que ocurre, reforzando la idea de que emoción, pensamiento y biología están profundamente conectados.
Pese a este escenario, la experta insiste en que el ruido mental se puede entrenar y regular. Técnicas como la respiración consciente permiten enviar señales directas al cerebro para reducir la intensidad emocional y romper el bucle de pensamientos. Además, aprender a observar el propio diálogo interno sin darlo por válido ayuda a recuperar el control, activar el pensamiento crítico y favorecer procesos positivos en el organismo, como la liberación de dopamina y serotonina.
La experta en neurociencia Julia Rodríguez Teba ha lanzado una advertencia clara sobre el impacto del ruido mental en una entrevista concedida a Men’s Health: “El cerebro no distingue bien entre algo que imaginamos con intensidad y algo que realmente está ocurriendo”. Una afirmación que explica por qué los pensamientos negativos o recurrentes pueden afectar directamente a la salud física y emocional.