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Ni leyenda ni milagro: así derrotó Hernán Cortés a un imperio con miles de enemigos
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Una derrota y cien victorias

Ni leyenda ni milagro: así derrotó Hernán Cortés a un imperio con miles de enemigos

Hernán Cortés, figura clave en la caída del Imperio azteca, sigue generando debate entre historiadores: ¿genio militar o conquistador marcado por la ambición y la violencia?

Foto: Copia de un retrato de Hernán Cortés realizada hacia 1879 por el pintor mexicano José Salomé Pina (Wikimedia)
Copia de un retrato de Hernán Cortés realizada hacia 1879 por el pintor mexicano José Salomé Pina (Wikimedia)

“Todo lo que escuchas en realidad es una opinión, no un hecho. Y todo lo que ves es una perspectiva, no la verdad”, Marco Aurelio.

Fueron los hispanistas ingleses los que en sus investigaciones otorgaron de forma independiente, pero de común acuerdo en el diagnostico, el título de genio militar a Hernán Cortés. Este soldado de España es equiparable en esta alta consideración a Alejandro Magno, Aníbal, Belisario, Rommel o Guderian. Más allá de su intuición innata para el estudio de lo bélico y su aplicación, cuidaba de sus hombres de forma casi paternal y alentaba sus méritos con las retribuciones oportunas, algo que normalmente suele ser de escaso interés en las altas instancias para los que los de abajo, solo son carne de cañón.

Tras la guerra de sucesión castellana (1475-1479) Isabel la Católica sale vencedora y reunifica junto con Fernando de Aragón los dos reinos. La Beltraneja acaba en un convento para vestir santos. Y todo esto tiene una fuerte relación —aunque no lo parezca— con Extremadura. Hernán Cortés, en aquel tiempo, era hijo único —algo rarísimo para la época— y venía de una familia emparentada con los Pizarro y Monroy, clanes determinantes en la genealogía del pasado y del devenir de esta espectacular zona de España con ascendentes e influencia poco menos que incontestables. Pues bien, estas familias, se habían posicionado en conjunto con los portugueses mientras el rey luso lo hacía con la Beltraneja. Al finalizar el conflicto, la reina Isabel aplicó una Damnatio Memoriae a todo este clan extremeño excluyéndolos del servicio en la corte. Esto —la pérdida del favor de los monarcas—, supuso un mazazo colosal para la economía de estas familias de rancio abolengo.

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Pero es sabido que las gentes extremeñas son recias y de capacidad de combate más que demostrada. Hernán Cortés no era un chulo narcisista al uso, sino un firme creyente de las armas y de las innovaciones que conllevaban en sus aplicaciones tácticas. Cuatro factores fueron impelentes en su trayectoria como guerrero. Una, que desobedeció las órdenes del gobernador de Cuba, Diego Velázquez, en lo referente a una actuación subordinada, siendo este el que había financiado la expedición en parte mientras la mayoría de la inversión corría a cargo de Cortés. El cabreo que cogió el gobernador es inenarrable. Al llegar al continente prendió fuego a las naves con un claro mensaje a la tropa, y así,evitarles malos pensamientos, la tercera, tal que fue la alianza crucial con los pueblos Tlascaltecas, Totonacas y en menor medida, Txitximecas (Divide et impera) y, la cuarta y no menos contable, el varapalo que le infligió a Pánfilo de Narváez fue sonado. Y es aquí donde surge una pregunta inquietante: ¿fue una invasión desde el Oeste o una guerra civil contra los odiados aztecas y su terrible gobernanza repleta de macabros rituales?

En las Cartas de Relación escritas por el propio Cortés y enviadas al emperador Carlos I o V según el gusto del lector, se define como un elegido del destino y como un héroe visionario ad hoc para la sacra tarea de reformar a aquella ¿salvaje? disidencia de feroces emplumados. La guerra es la forma más terrible de acercarse a la muerte sin coartadas. La idea mitificada de un hombre contra un imperio está más cerca de un orgullo sobredimensionado que de la verdad; a Cortés no le hacía falta abuela; sus propios méritos y personalidad astuta y ambiciosa lo definían sin mucha presentación, cualquiera que tuviera el radar bien puesto, podía apreciar que era caballo ganador.

Personaje muy controvertido en sus claroscuros, hace necesario destacar que su presumible crueldad solo se daba en el campo de batalla y no fuera

Personaje muy controvertido en sus claroscuros, hace necesario destacar que su presumible crueldad solo se daba en el campo de batalla y no fuera. Esta valoración no intenta justificar o maquillar con la ausencia de moralina a un hombre dispuesto a todo con tal de ganar los lances que se le presentaron. Este escribano es incapaz de reflejar el horror de la guerra de manera aséptica, pero supongo que todos entendemos que las licencias que se dan en este ámbito escapan a la razón.

En la famosa matanza de Cholula (seis días de octubre de 1519) es La Malinche la que le sugiere que ande con la máxima precaución pues es la única que se fija en detalles nimios. Le dice a Cortés que se está metiendo en una trampa. No se atisban mujeres ni niños entre la multitud, ve a los arqueros en las cúspides de los templos, algo huele mal. Y así es, esta mujer enamorada de las capacidades de este hombre lleno de aristas —según quien lo juzgue—, salva de nuevo su vida, pero no prevé la reacción tan brutal del caudillo español; arrasa Cholula y en un solo día deja a miles de muertos sobre el pavimento, rodeados de una pira de fuego colosal. El mundo conocido se estremece, es la guerra. Más tarde Alvarado le mete en apuros y conoce la Noche Triste, un sonado fracaso entre una cadena de victorias; pero lo acogen en los terrenos de Tlascala, sus amigos fieles.

Lo de Otumba ya es de traca. Tal que un día como el 7 de julio de 1520 se dirime la batalla de Otumba en una enorme llanura que a vista aérea mostraba la superioridad manifiesta de los aztecas en lo numérico, se estima que cerca de 45.000 locales rodearon a algo más de tres mil Tlascaltecas y españoles. Este brutal encontronazo, daría la victoria a las tropas españolas con la incondicional ayuda de sus socios nativos. Las tropas de Cortés se proclamaron victoriosas deteniendo así los ataques mexicas venidos “parriba” tras la Noche Triste.

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A partir de Otumba y hasta la entrada de Cortés y sus aliados en la bellísima ciudad lacustre de Tenochtitlan, todo fue rodado. Una forma de civilización se imponía a otra para bien y para mal según que cronistas. El dia 13 de agosto y tras un par de meses de asedio, españoles y asociados entrarían triunfantes no sin antes librar una durísima batalla contra los aztecas dirigidos por Cuauthemoc, sucesor de Moctezuma. Este último dijo en su momento una frase lapidaria (sic)... Al arriesgarse a la deshonra en un intento por evitar la guerra, Moctezuma se encontró con la guerra y la deshonra", Extractado de la obra La hora del depredador (Giuliano da Empoli).

Hernán Cortes, el Padre de México; una vida entregada a Dios y al diablo.

“Todo lo que escuchas en realidad es una opinión, no un hecho. Y todo lo que ves es una perspectiva, no la verdad”, Marco Aurelio.

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