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Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Estamos recreando un futuro hipotético y es esa imaginación la que nos podría hacer daño"
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Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Estamos recreando un futuro hipotético y es esa imaginación la que nos podría hacer daño"

Pasamos la vida preocupados por lo que vendrá y esta obsesión puede llegar a deteriorar nuestra salud física y mental

Foto: Nazareth Castellanos, neurocientífica y doctora en neurociencia. (YouTube: Aprendemos Juntos)
Nazareth Castellanos, neurocientífica y doctora en neurociencia. (YouTube: Aprendemos Juntos)

Nazareth Castellanos es una de las neurocientíficas más influyentes en el ámbito de la divulgación. En Aprendemos Juntos de BBVA, habla sobre cómo la forma en la que imaginamos el futuro puede afectar directamente a nuestra salud mental.

La investigadora, especializada en la relación entre cerebro y cuerpo, explica que no todas las formas de imaginar son iguales. El cerebro distingue entre lo improbable y lo posible, y es precisamente en este segundo terreno donde pueden surgir los problemas. No es lo mismo fantasear con una situación lejana —como un encuentro improbable— que anticipar escenarios que sí podrían ocurrir, como un accidente o una discusión. En estos casos, el cuerpo reacciona como si el peligro fuera real.

Castellanos sostiene que cuando imaginamos situaciones plausibles, el organismo entra en alerta. El corazón cambia su ritmo y envía señales al cerebro, activando regiones vinculadas al miedo, como la amígdala. Ese proceso no se queda en lo mental: se convierte en una respuesta física.

Este mecanismo ayuda a entender por qué la ansiedad está tan ligada a pensamientos anticipatorios. La mente empieza a “orbitar” en torno a problemas que podrían suceder, generando una sensación de amenaza constante. No es casual que muchos trastornos actuales estén relacionados con esta hiperactividad imaginativa.

La relación entre corazón y cerebro

La profesional ha estudiado mucho la conexión entre corazón y cerebro. Durante años, la ciencia ha estudiado ambos órganos por separado, pero ahora se sabe que existe un diálogo constante entre ellos que influye en cómo percibimos la realidad.

Cuando esa comunicación es excesiva, la percepción se vuelve más subjetiva. Castellanos lo resume con este pensamiento: “No vemos las cosas como son, sino como somos”.

De hecho, esto explica por qué dos personas pueden vivir una misma experiencia y recordarla de forma completamente distinta. La memoria no es objetiva, sino profundamente autobiográfica, moldeada por la biología, las emociones y la historia personal de cada individuo.

El momento actual, marcado por el estrés y la sobreinformación, amplifica este fenómeno. La neurocientífica advierte de que estamos expuestos a un exceso de estímulos negativos que alimentan esa imaginación anticipatoria. Imágenes, noticias o pensamientos recurrentes pueden seguir afectando al cerebro incluso horas después.

Esto plantea un desafío: encontrar el equilibrio entre estar informado y proteger la salud mental.

Respirar, moverse y reconectar con el cuerpo

Frente a este escenario, la ciencia empieza a señalar soluciones accesibles. La respiración, el movimiento o la atención corporal pueden modular la actividad cerebral y reducir el impacto de esos pensamientos.

La investigadora destaca que técnicas tan simples como respirar de forma lenta y consciente durante unos minutos al día pueden tener efectos medibles en el cerebro. La razón es que la respiración actúa como un “marcapasos” que organiza la actividad neuronal.

También insiste en recuperar la conexión con el cuerpo en un sentido más amplio. Desde la postura hasta el gesto facial, todo influye en cómo pensamos y sentimos. La forma de funcionar del cerebro es estar en diálogo constante con todo el organismo.

Eproblema no está en el futuro, sino en cómo lo construimos en nuestra mente antes de que llegue.

Nazareth Castellanos es una de las neurocientíficas más influyentes en el ámbito de la divulgación. En Aprendemos Juntos de BBVA, habla sobre cómo la forma en la que imaginamos el futuro puede afectar directamente a nuestra salud mental.

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