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Miguel Delibes, escritor: “Alimentados de pesimismo no vivimos la vida, la sufrimos”
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Miguel Delibes, escritor: “Alimentados de pesimismo no vivimos la vida, la sufrimos”

La manera en que afrontamos las situaciones puede ser decisiva en nuestra trayectoria vital y en la perspectiva de la misma.

Foto: Miguel Delibes en una foto de archivo de 1999 (Europa Press)
Miguel Delibes en una foto de archivo de 1999 (Europa Press)

Nuestra existencia está dictaminada por una serie de eventos caracterizados por una profunda arbitrariedad. Son pocos los elementos que dependen de nuestra acción y voluntad para que resulten en una determinada dirección. Por lo que el recibimiento de estas situaciones requiere de un factor de actitud muy pronunciado.

Por desgracia, el futuro nos tiene preparadas algunas de las experiencias más desagradables que cualquier ser humano puede sufrir. El dolor que puede causarnos puede hacer tambalear los cimientos de otros aspectos de nuestra vida. Sin embargo, encajar estos golpes adecuadamente puede suponer la salvación personal.

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Sobre ello han querido opinar numerosos individuos a lo largo de la historia, especialmente los más respetados en el ámbito de la cultura. Uno de los más predominantes fue el escritor Miguel Delibes, reflejando su postura al respecto algunas de sus obras que permanecen muy vigentes a día de hoy. “Alimentados de pesimismo, no vivimos la vida, la sufrimos”, redacto.

Perspectiva ante la vida

El autor vallisoletano dejó reflejadas dichas palabras en La sombra del ciprés es alargada, publicada en 1948. Siendo esta una de sus obras más reputadas, la oración hace referencia a la necesidad de vivir con un enfoque positivo para disfrutar de nuestra existencia, incluso en los momentos en los que los ánimos no acompañan lo suficiente.

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Levantarnos cada día con un punto de vista fatalista no hace más que mermar nuestra esperanza ante la llegada de tiempos más brillantes. Y es que toda trayectoria presenta etapas en las que es normal contar con menos entusiasmo en varias ocasiones. Sin embargo, no podemos dejar que esa mentalidad impere en nuestras cabezas.

Marcarnos unos propósitos que nos generen ilusión y motivación por conseguirlos es parte de lo que puede empujarnos hacia un porvenir más agraciado. Todo es la perspectiva con la que lo miramos, pero sí supone un plus para salir de las situaciones que nos generan quebraderos de cabeza en nuestra cotidianeidad.

Nuestra existencia está dictaminada por una serie de eventos caracterizados por una profunda arbitrariedad. Son pocos los elementos que dependen de nuestra acción y voluntad para que resulten en una determinada dirección. Por lo que el recibimiento de estas situaciones requiere de un factor de actitud muy pronunciado.

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