Abril marca uno de los momentos más importantes para el huerto en primavera, ya que la combinación de más horas de luz y temperaturas suaves activa la tierra y favorece el crecimiento de los cultivos. Durante estas semanas, el terreno recupera su vitalidad tras el invierno, lo que convierte este periodo en ideal para preparar el suelo, sembrar nuevas hortalizas y organizar la plantación de cara a los meses más productivos del año.
Durante este mes, se amplía notablemente la variedad de cultivos que pueden sembrarse en el huerto. Entre las hortalizas más recomendadas destacan zanahorias, remolachas, rábanos, espinacas, acelgas, lechugas, guisantes, judías verdes y cebollas, todas ellas bien adaptadas a las condiciones primaverales. Además, estos cultivos permiten realizar siembras escalonadas, lo que ayuda a mantener una producción continua y aprovechar mejor el espacio disponible.
Además, abril es un momento clave para introducir o trasplantar cultivos de verano como tomates, pimientos, berenjenas, calabacines, pepinos y calabazas, que empiezan a ganar protagonismo en el huerto. No obstante, en aquellas zonas donde el clima aún es inestable, conviene tener precaución con el riesgo de heladas tardías, protegiendo las plantas jóvenes o retrasando ligeramente su plantación para evitar daños.
El calendario del huerto en abril también incluye la incorporación de plantas aromáticas y medicinales como albahaca, perejil, cilantro, menta, romero o tomillo, que no solo aportan valor en la cocina, sino que cumplen una función clave en el ecosistema. Estas especies ayudan a atraer polinizadores, favorecen el equilibrio natural del huerto y contribuyen a un desarrollo más saludable y sostenible de todos los cultivos.
Abril marca uno de los momentos más importantes para el huerto en primavera, ya que la combinación de más horas de luz y temperaturas suaves activa la tierra y favorece el crecimiento de los cultivos. Durante estas semanas, el terreno recupera su vitalidad tras el invierno, lo que convierte este periodo en ideal para preparar el suelo, sembrar nuevas hortalizas y organizar la plantación de cara a los meses más productivos del año.