La sociedad actual se ha construido sobre el progreso desarrollado por la humanidad desde sus mismísimos orígenes. Múltiples aciertos y errores han sido necesarios para llegar hasta nuestros días, por lo que debemos tenerlo en cuenta para definir la trayectoria de nuestra especie a lo largo de toda su presencia en el mundo.
No obstante, avanzar también implica mirar al horizonte venidero, aspirando a vivir momentos de mayor esplendor. Y es que mantener el ojo demasiado atento a lo que ocurrió en un tiempo anterior puede limitar nuestra visión sobre lo que está por venir, afectando a nuestra actitud a la hora de afrontarlo y superarlo.
Sobre este asunto se ha debatido en numerosas ocasiones desde tiempos inmemoriales, de manera que algunos de los pensadores más reputados de su momento han hablado claro al respecto. Es el caso de Claude Lévi-Strauss, dejando una frase demoledora como parte de su valioso legado. “No se puede vivir en el pasado, pero tampoco se puede prescindir de él”, exclamó.
Importancia del pasado
El filósofo francés trataba de otorgar la importancia merecida a un elemento tan complejo como es el pasado. En este sentido, trató de hacer hincapié en la necesidad de encontrar un equilibrio a la hora de atisbar nuestro tiempo anterior como referencia para dirigir nuestra vida en el futuro a diferente plazo en cada momento.
El día de mañana es el verdadero protagonista de nuestra historia, por lo que nuestra actuación dictaminará su naturaleza. La nostalgia puede ser dañina en varios escenarios, pudiendo distorsionar nuestra perspectiva de la realidad. Sin embargo, inspirarnos en experiencias anteriores, propias o ajenas, puede resultar en un aprendizaje óptimo para lo que está por venir.
El futuro es incierto en gran medida, pero si algo debemos tener claro es que la historia cuenta con una naturaleza profundamente cíclica. Extraer la información necesaria de lo ocurrido puede hacernos jugar con ventana a lo largo de nuestra existencia, pudiendo convertirse en un obstáculo más si abusamos de dicho recurso.
La sociedad actual se ha construido sobre el progreso desarrollado por la humanidad desde sus mismísimos orígenes. Múltiples aciertos y errores han sido necesarios para llegar hasta nuestros días, por lo que debemos tenerlo en cuenta para definir la trayectoria de nuestra especie a lo largo de toda su presencia en el mundo.