Cristina Llovera, psicóloga: "Igual que vamos al gimnasio para entrenar el físico, hay neurotecnología para entrenar el cerebro"
Cada vez más centros integran tecnología avanzada para mejorar la concentración, regular el estrés y potenciar el rendimiento mental, desde la infancia hasta la alta competición
La salud mental ya no se limita a hablar de emociones o terapia tradicional. Cada vez más expertos ponen el foco en el cerebro como órgano entrenable. Cristina Llovera, psicóloga especializada en neurociencia clínica y deportiva, lo explica con una comparación sencilla: “Igual que vamos al gimnasio para entrenar el físico, hoy en día disponemos de neurotecnología que nos permite entrenar el cerebro”.
Llovera no habla desde la teoría. Fue atleta de élite, compitió al máximo nivel y una lesión que la dejó fuera de los Juegos de Río marcó un antes y un después en su carrera. A partir de ahí se especializó en psicología deportiva y más tarde en neurociencia aplicada. Hoy dirige Brainworks, un centro en donde combinan psicología tradicional con herramientas tecnológicas para modular la actividad cerebral. Lo cuenta en el pódcast PeopleUp.
La idea puede sonar futurista, pero según Llovera es más sencilla de lo que parece. El entrenamiento cerebral se basa en estudiar cómo funciona la actividad eléctrica del cerebro y detectar posibles desajustes: exceso de activación, falta de foco, dificultades para regular emociones o problemas de descanso.
“Modulamos la actividad eléctrica del cerebro para que funcione de forma más eficiente”, explica. A través de técnicas como el neurofeedback —que permite leer en tiempo real las ondas cerebrales— se entrena al cerebro para que adopte patrones más equilibrados. El objetivo no es solo tratar síntomas como ansiedad o hiperactividad, sino también optimizar el rendimiento cognitivo.
En su consulta trabajan con perfiles muy distintos: niños con TDAH, adolescentes con problemas de concentración, ejecutivos que buscan mejorar su rendimiento mental o deportistas que necesitan gestionar la presión competitiva.
El deporte como fertilizante cerebral
La psicóloga es una firme defensora de los hábitos saludables, especialmente del ejercicio físico. Lo define como “un ansiolítico natural” y también como un fertilizante del cerebro.
El motivo está en el BDNF, una proteína que favorece la regeneración neuronal y la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y cambiar. “Un cerebro neuroplástico es más resiliente y se adapta mejor a las adversidades”, señala.
El deporte, además, estimula neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, claves para el estado de ánimo y la motivación. No sustituye a los tratamientos médicos cuando son necesarios, pero sí actúa como un gran aliado.
Estrés, sueño y estados de “flow”
Pero ojo: no todo el estrés es negativo. Llovera diferencia entre el eustrés, que motiva y activa, y el distrés, que bloquea y termina derivando en insomnio, ansiedad o burnout. El problema surge cuando la activación se mantiene en el tiempo.
El sueño, en este sentido, es clave. Durante el descanso el cerebro realiza procesos de limpieza y consolidación de la memoria. Dormir poco o mal afecta directamente al estado de ánimo y al rendimiento cognitivo.
En el ámbito deportivo —y también en el profesional— uno de los objetivos es alcanzar el llamado estado de flow, esa sensación en la que todo fluye sin esfuerzo consciente. “Es como tener la mente lúcida y que todo salga automático”, describe. A través de técnicas específicas se puede favorecer que el cerebro entre en patrones asociados a ese estado de concentración óptima.
¿Ayudan los suplementos?
Antes de hablar de pastillas para la concentración, Llovera insiste en lo básico: descanso, alimentación equilibrada y ejercicio. Sin esa base, cualquier suplemento es solo “un parche”.
Entre los más respaldados menciona el magnesio —especialmente el bisglicinato para el sistema nervioso—, la melatonina en casos puntuales y la creatina, que cada vez cuenta con más evidencia sobre su papel en el rendimiento cognitivo y la reserva cerebral.
La llamada reserva cognitiva es clave para el envejecimiento saludable del cerebro. Cuanto mayor es, mejor capacidad tiene el organismo para compensar la pérdida neuronal asociada a la edad.
Así como muchas personas no conciben su rutina sin pasar por el gimnasio o vigilar su alimentación, empieza a abrirse paso la idea de que la mente no se cuida solo cuando hay un problema. Se puede trabajar de forma preventiva, mejorar el foco, la regulación emocional o la resiliencia.
La salud mental ya no se limita a hablar de emociones o terapia tradicional. Cada vez más expertos ponen el foco en el cerebro como órgano entrenable. Cristina Llovera, psicóloga especializada en neurociencia clínica y deportiva, lo explica con una comparación sencilla: “Igual que vamos al gimnasio para entrenar el físico, hoy en día disponemos de neurotecnología que nos permite entrenar el cerebro”.