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Tracey Marks, psiquiatra: "Los esfuerzos de las personas con TDAH no se sienten satisfactorios y pierden la motivación"
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Tracey Marks, psiquiatra: "Los esfuerzos de las personas con TDAH no se sienten satisfactorios y pierden la motivación"

Este fenómeno está relacionado con alteraciones en el sistema de recompensa del cerebro, lo que hace que el esfuerzo no genere sensación de logro

Foto: (Youtube | Tracey Marks)
(Youtube | Tracey Marks)

La falta de motivación suele interpretarse como pereza o desinterés. Sin embargo, para muchas personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) la situación es mucho más compleja. Según explica la psiquiatra estadounidense Tracey Marks, este problema tiene una base neurológica que afecta directamente a la forma en que el cerebro procesa la recompensa y el esfuerzo.

Marks, conocida por divulgar contenidos de salud mental, señala que muchas personas con TDAH experimentan grandes dificultades para iniciar o mantener tareas, incluso cuando saben que son importantes. Este fenómeno no se debe a falta de voluntad, sino a alteraciones en los circuitos cerebrales que regulan la motivación y la atención.

El TDAH es un trastorno neurobiológico que puede manifestarse de varias maneras: problemas de concentración, impulsividad, distracción o hiperactividad. No todos los pacientes presentan los mismos síntomas, pero uno de los aspectos menos comentados, según la especialista, es la baja motivación. Este rasgo puede generar conflictos con otras personas y afectar a la autoestima, ya que quienes lo padecen suelen preguntarse por qué les cuesta tanto realizar tareas cotidianas.

La psiquiatra explica que esa dificultad está relacionada con la dopamina, un neurotransmisor clave en el sistema de recompensa del cerebro. Estudios con técnicas de neuroimagen han observado que las personas con TDAH presentan alteraciones en las vías dopaminérgicas, lo que dificulta que el cerebro refuerce comportamientos productivos. Cuando el esfuerzo no produce una sensación clara de recompensa, mantener la motivación se vuelve mucho más complicado.

Dentro de este sistema, dos rutas del cerebro desempeñan un papel fundamental. Una de ellas es la vía mesolímbica, que conecta el mesencéfalo con el sistema límbico, una zona implicada en el procesamiento de emociones y recuerdos asociados al placer. La otra es la vía mesocortical, que se dirige hacia la corteza prefrontal, responsable de funciones como la toma de decisiones, la memoria de trabajo o la planificación. Si estas rutas no funcionan correctamente, el cerebro recibe menos señales de recompensa tras completar una tarea, lo que reduce el impulso para repetir ese comportamiento.

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Por ese motivo, algunas medicaciones estimulantes utilizadas en el tratamiento del TDAH, como el metilfenidato o la lisdexanfetamina, buscan aumentar los niveles de dopamina en estas vías cerebrales. Aun así, Marks advierte que los medicamentos no siempre resuelven por completo el problema de la motivación, ya que su efecto es temporal y depende de cada persona.

Ante esta situación, la especialista señala que la motivación en el TDAH suele depender de cuatro factores: interés, urgencia, novedad y grado de desafío. Las tareas que resultan estimulantes o que tienen un plazo cercano suelen activar con mayor facilidad el impulso para actuar, lo que explica por qué muchas personas con TDAH tienden a trabajar mejor bajo presión.

Existen estrategias prácticas que pueden ayudar a mejorar la motivación. Una de ellas consiste en crear sensación de urgencia utilizando temporizadores o plazos artificiales para empezar antes las tareas. Otra opción es dividir el trabajo en intervalos cortos, como propone la técnica Pomodoro, que alterna periodos de concentración con descansos breves.

También puede resultar útil cambiar de entorno o trabajar junto a otra persona. Algunos expertos llaman a esto “duplicación del cuerpo”: realizar una tarea mientras alguien más está presente, incluso si cada uno trabaja en algo distinto.

La falta de motivación suele interpretarse como pereza o desinterés. Sin embargo, para muchas personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) la situación es mucho más compleja. Según explica la psiquiatra estadounidense Tracey Marks, este problema tiene una base neurológica que afecta directamente a la forma en que el cerebro procesa la recompensa y el esfuerzo.

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