Mireia Cosano, neuropsicóloga: "¿Por qué mi cerebro quiere caer bien a alguien que no me hace bien?"
La especialista en trastornos del estado de ánimo y relaciones de pareja ha explicado por qué el cerebro puede activar ese impulso incluso cuando la relación no es saludable
La neuropsicóloga Mireia Cosano, especialista en trastornos del estado de ánimo y relaciones de pareja. (TikTok)
La necesidad de agradar a los demás forma parte de la naturaleza social del ser humano. En la mayoría de los contextos, caer bien o recibir aprobación se interpreta como una señal de aceptación dentro del grupo. Sin embargo, esta tendencia puede convertirse en un conflicto emocional cuando aparece incluso con personas que no nos tratan bien.
Esta paradoja psicológica —querer agradar a alguien que no resulta especialmente amable— tiene una explicación desde la neurociencia. La neuropsicóloga Mireia Cosano, especialista en trastornos del estado de ánimo y relaciones de pareja, ha explicado en un vídeo por qué el cerebro puede activar ese impulso incluso cuando la relación no es saludable.
Según detalla la experta, el origen de este comportamiento está en el funcionamiento del sistema de recompensa del cerebro. La aprobación social activa mecanismos neurológicos similares a los que se producen cuando recibimos una recompensa. "¿Por qué mi cerebro quiere caer bien a alguien que no me hace bien?", plantea Cosano al explicar este fenómeno. La neuropsicóloga señala que la clave se encuentra en la liberación de dopamina, uno de los neurotransmisores relacionados con la sensación de placer y motivación.
"Esto se da por un sistema de recompensa que nos genera dopamina. Nuestro cerebro trata la aprobación como una recompensa", explica Mireia Cosano. Cuando una persona percibe que puede gustar o recibir aprobación, determinadas áreas del cerebro se activan automáticamente. La especialista señala que "cuando alguien te está aprobando o sientes que le puedes caer bien, se activan dos áreas del cerebro: el núcleo accumbens y el estriado ventral. Estas dos zonas liberan dopamina".
Además del sistema de recompensa, también interviene otra zona clave del cerebro: la corteza prefrontal, responsable de los procesos racionales y de la regulación del comportamiento social. Esta parte del cerebro interpreta que mantener relaciones sociales estables es beneficioso para la supervivencia y el equilibrio emocional. "La corteza prefrontal, que es la parte más racional de nuestro cerebro, nos dice: bueno, tú intenta caerle bien porque así, socialmente, no será una amenaza y socialmente todo estará regulado, relacionado y estable", detalla.
Cuando esa estabilidad se percibe como segura, el cerebro vuelve a reforzar el comportamiento mediante la liberación de dopamina. "Y entonces, si socialmente todo está estable, yo soy recompensada con más dopamina", añade la experta. Aunque buscar la aprobación social es algo habitual, puede convertirse en un problema cuando se transforma en una necesidad constante. En estos casos suele aparecer la búsqueda de un perfeccionismo extremo, miedo a cofrontar problemas y una imposibilidad de marcar límites en las relaciones personales.
La necesidad de agradar a los demás forma parte de la naturaleza social del ser humano. En la mayoría de los contextos, caer bien o recibir aprobación se interpreta como una señal de aceptación dentro del grupo. Sin embargo, esta tendencia puede convertirse en un conflicto emocional cuando aparece incluso con personas que no nos tratan bien.