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Dolores de la Puerta, médica: "La incapacidad verbal de los niños para expresarse emocionalmente genera un estrés tremendo"
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Dolores de la Puerta, médica: "La incapacidad verbal de los niños para expresarse emocionalmente genera un estrés tremendo"

Cómo se sientan los niños no solo depende de cómo se les educa o se habla con ellos, sino también de algunos factores biológicos

Foto: (Youtube | Dolores de la Puerta)
(Youtube | Dolores de la Puerta)

Comprender lo que sienten los niños no siempre es sencillo. Muchas veces no cuentan con las herramientas para explicar sus emociones y esa dificultad puede tener consecuencias para su bienestar. La médica Dolores de la Puerta advierte de que esa incapacidad para expresar lo que sienten puede provocar un importante nivel de estrés desde edades muy tempranas.

La especialista, centrada en el estudio de la microbiota y su relación con el cerebro, reflexiona sobre esta cuestión al analizar el impacto que el estilo de vida tiene en la salud física y mental. Durante una conversación con la neurocientífica Nazareth Castellanos, subraya que el mundo emocional infantil suele pasar desapercibido porque los niños aún no dominan el lenguaje necesario para describir lo que les ocurre.

La médica considera que muchos niños experimentan emociones intensas que no pueden verbalizar, lo que genera una tensión interna que puede acabar manifestándose de diferentes maneras. “La incapacidad verbal de los niños de expresarse emocionalmente genera un estrés tremendo”, explica.

Para De la Puerta, aprender a identificar y nombrar emociones como el miedo, la tristeza o la frustración es una herramienta clave para el desarrollo infantil. Cuando un niño entiende lo que siente, puede gestionarlo mejor y pedir ayuda. Sin esa capacidad, la emoción permanece sin canalizar y se transforma en estrés.

Este fenómeno adquiere aún más importancia en una sociedad marcada por ritmos acelerados y estímulos constantes. Las pantallas, la presión social o la falta de tiempo familiar pueden aumentar ese estrés infantil, especialmente cuando el niño no dispone de espacios para expresar cómo se siente.

El vínculo entre emociones, cerebro e intestino

La especialista destaca además que el estado emocional no solo afecta a la mente. La ciencia ha mostrado cada vez con más claridad la conexión entre el cerebro y el intestino a través del llamado eje intestino-cerebro.

En ese sistema interviene la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habitan en el cuerpo humano y que influyen en múltiples funciones del organismo. Según explica la médica, algunas bacterias intestinales participan en la producción de sustancias que afectan al estado de ánimo y al funcionamiento del sistema nervioso.

Este vínculo también funciona en sentido contrario. Los pensamientos, el estrés o las emociones intensas pueden modificar la actividad intestinal en cuestión de segundos. De hecho, investigaciones recientes apuntan a que un aumento del cortisol —la hormona del estrés— puede alterar rápidamente el equilibrio de la microbiota.

Educar emocionalmente desde la infancia

La médica defiende que ayudar a los niños a reconocer y expresar sus emociones reduce el estrés y favorece un desarrollo más equilibrado. Esto se consigue mediante la conversación, el acompañamiento familiar y el aprendizaje de habilidades emocionales.

Ese trabajo cobra especial relevancia en la infancia, cuando el cerebro aún está en pleno desarrollo. Según la especialista, enseñar a los niños a identificar lo que sienten es esencial para su salud a largo plazo.

Comprender lo que sienten los niños no siempre es sencillo. Muchas veces no cuentan con las herramientas para explicar sus emociones y esa dificultad puede tener consecuencias para su bienestar. La médica Dolores de la Puerta advierte de que esa incapacidad para expresar lo que sienten puede provocar un importante nivel de estrés desde edades muy tempranas.

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