Ramón María del Valle-Inclán, escritor: “Hay quien prefiere ser el primer amor. Yo he preferido siempre ser el último”
Un sentimiento tan intenso como este se complementa de manera ideal con las etapas de la madurez humana.
- Wilhelm Dilthey, filósofo, en 1883: "La historia no es solo una sucesión de eventos, es una construcción de narrativas que dan sentido al pasado"
- Roger-Pol Droit, filósofo: "Hoy en día hay cada vez más gente que quiere vendernos la felicidad en 10 lecciones"
Las personas nos vemos profundamente definidas por nuestro lado más emocional. Si bien nuestro polo más racional está presente para ayudarnos a otorgar un equilibrio en nuestro día a día, en muchas ocasiones los sentimientos son demasiado intensos para contenerlos. Y en este asunto, uno de los principales protagonistas es, sin duda, el amor.
Esta emoción es la que sustenta buena parte de la sociedad, en la que los individuos conectan de una forma tan especial como para decidir poner su vida al servicio de un proyecto en común. Vivir ese apego romántico es verdaderamente satisfactorio, aunque diferente en cada momento de nuestra trayectoria vital.
Se trata de una cuestión lo bastante compleja como para ser objeto de debate desde tiempos inmemoriales en campos como la psicología o la cultura. En este último, autores tan legendarios como el escritor Ramón María del Valle-Inclán dejaron algunas de las frases más profundas al respecto. “Hay quien prefiere ser el primer amor. Yo he preferido siempre ser el último”, redactó.
Amor definitivo
Estas palabras pertenecen a su obra Sonatas en los primeros años del siglo XX y hacen referencia a encontrar a la persona con la que sentimos y profesamos nuestro amor definitivo en nuestra vida. Un sentimiento intenso, duradero y realista que es capaz de soportar auténticas tempestades emocionales mientras se mantiene en pie.
En este sentido, el último amor puede encontrarse en una etapa en la que presentamos algo de experiencia y sabemos con mayor claridad lo que queremos para nuestro futuro. Y es que, si bien el amor joven brilla por su pureza e inocencia, también puede pecar de ingenuidad por no establecer unas bases férreas.
La madurez de un individuo también implica la protección y conservación de sus relaciones de una manera más responsable y atenta. Por otro lado, son nuestras vivencias pasadas las que nos otorgan las herramientas adecuadas para gestionar un enlace tan importante de una manera verdaderamente eficaz y con proyección de futuro.
- Wilhelm Dilthey, filósofo, en 1883: "La historia no es solo una sucesión de eventos, es una construcción de narrativas que dan sentido al pasado"
- Roger-Pol Droit, filósofo: "Hoy en día hay cada vez más gente que quiere vendernos la felicidad en 10 lecciones"
Las personas nos vemos profundamente definidas por nuestro lado más emocional. Si bien nuestro polo más racional está presente para ayudarnos a otorgar un equilibrio en nuestro día a día, en muchas ocasiones los sentimientos son demasiado intensos para contenerlos. Y en este asunto, uno de los principales protagonistas es, sin duda, el amor.