Stacy Sims, entrenadora de pilates: "Sirve para la postura y mejora la resistencia, pero no cuenta como entrenamiento de fuerza"
Salir de pilates con el abdomen temblando puede hacer pensar que ya has cumplido con el entrenamiento del día
Quien haya salido alguna vez de una clase de pilates conoce esa sensación: músculos activados, postura más erguida y la impresión de haber trabajado todo el cuerpo. Sin embargo, la entrenadora y fisióloga del ejercicio Stacy Sims recuerda que, aunque esta disciplina aporta beneficios claros, no puede sustituir al entrenamiento de fuerza si el objetivo es ganar músculo y mejorar la condición física.
Pilates y yoga se han popularizado en los últimos años como prácticas asociadas al bienestar, la movilidad y el control corporal. Sims reconoce su utilidad dentro de una rutina de ejercicio, pero matiza su alcance. Según explica, el yoga tiende a activar el sistema nervioso parasimpático, lo que ayuda al cuerpo a relajarse y recuperarse, incluso en versiones más intensas como el power yoga o el hot yoga.
Aun así, la experta aclara que este tipo de sesiones, aunque pueden implicar cierto trabajo muscular, no proporcionan el estímulo necesario para desarrollar lo que se considera fuerza pura. En otras palabras, pueden mejorar la resistencia o el control del cuerpo, pero no reemplazan el entrenamiento con cargas o resistencias.
Con el pilates ocurre algo parecido. Después de varias sesiones, es habitual notar mejoras en la postura o en la estabilidad del cuerpo. Sims señala que esta disciplina resulta especialmente útil para trabajar el equilibrio, la propiocepción y el control del core, aspectos que ayudan a moverse mejor y a prevenir molestias o lesiones.
La especialista insiste, sin embargo, en que su papel es el de complemento. Pilates o yoga pueden formar parte de la rutina, pero no deberían ser la base si se busca mejorar la fuerza. El “pan y mantequilla” del entrenamiento, como lo describe Sims, sigue siendo el trabajo de fuerza con resistencias.
La entrenadora también critica la forma en que muchas mujeres han sido dirigidas durante años hacia actividades más suaves. Según explica, existe una tendencia a recomendar cardio, yoga o pilates con la idea de mantener un cuerpo más pequeño o estilizado. “Necesitamos ocupar espacio y desarrollar fuerza”, defiende, recordando que el entrenamiento con peso no implica necesariamente ganar volumen excesivo.
Dentro de ese enfoque más completo del ejercicio, Sims también propone introducir movimientos explosivos o pliométricos. Saltos de sentadilla, flexiones con impulso contra la pared o ejercicios con cuerdas son ejemplos sencillos que pueden integrarse incluso en el calentamiento. Estos movimientos rápidos estimulan el sistema nervioso, mejoran la calidad muscular y reducen el riesgo de lesiones, explica.
Quien haya salido alguna vez de una clase de pilates conoce esa sensación: músculos activados, postura más erguida y la impresión de haber trabajado todo el cuerpo. Sin embargo, la entrenadora y fisióloga del ejercicio Stacy Sims recuerda que, aunque esta disciplina aporta beneficios claros, no puede sustituir al entrenamiento de fuerza si el objetivo es ganar músculo y mejorar la condición física.