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Émile Zola, escritor: “Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar”
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Émile Zola, escritor: “Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar”

El fracaso es parte del éxito, sobre todo si aplicamos esperanza para continuar persiguiendo nuestros propósitos.

Foto: Émile Zola, escritor, sobre el valor de la esperanza. (Pinterest)
Émile Zola, escritor, sobre el valor de la esperanza. (Pinterest)

El ser humano se ve motivado a base de los diferentes propósitos que se plantea a lo largo de su vida. Nuestro compromiso para cumplirlos es lo que nos hace levantarnos cada mañana para avanzar un paso más y acortar la distancia que nos separa de disfrutarlos. Sin embargo, nuestra senda estará llena de obstáculos que nos generarán importantes dudas.

A lo largo de nuestra trayectoria, debemos tomar diferentes decisiones que nos empujarán a correr riesgos si queremos prosperar. Si bien muchos se niegan a seguir con estas alternativas por temor a fracasar, otros deciden lanzarse a la piscina y probar suerte, incluso cuando las probabilidades no están a su favor. Y es que perder es una posibilidad que se debe tener en cuenta.

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Este resultado puede provocarnos un desasosiego, en el que la desesperación nuble nuestra motivación de seguir persiguiendo nuestros sueños. Ante esta situación, pensadores como el escritor Émile Zola dejaron sus perspectivas claras en sus obras. “Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar”, redactaba.

La esperanza es lo último que se pierde

El autor francés y padre del naturalismo literario escribió estas palabras en su obra Germinal, de 1884. Con ella, hablaba de la felicidad como símbolo de esperanza cuando la mala fortuna se pone de nuestra contra a la hora de cumplir las metas que nos ponemos en el horizonte. Y es que los errores no suponen el final de nuestra aventura.

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Nosotros somos los únicos que podemos determinar cuándo un objetivo no es posible de cumplir, y es cuando decidimos rendirnos frente a las adversidades que puedan aparecer a lo largo del tiempo. Sin embargo, una actitud de resiliencia y aprendizaje nos otorgará la voluntad suficiente como para seguir luchando un día más.

En este sentido, no se trata tanto del propósito concreto que nos planteamos, sino de la forma de abordarlo, lo que puede evocarnos unas sensaciones distintas durante el proceso. Sin embargo, tomárnoslo con seriedad y asumir las equivocaciones como un aspecto de mejora puede servir de apoyo extra para finalmente alcanzar la cima.

El ser humano se ve motivado a base de los diferentes propósitos que se plantea a lo largo de su vida. Nuestro compromiso para cumplirlos es lo que nos hace levantarnos cada mañana para avanzar un paso más y acortar la distancia que nos separa de disfrutarlos. Sin embargo, nuestra senda estará llena de obstáculos que nos generarán importantes dudas.

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