La educación emocional durante la infancia y la adolescencia es una de las cuestiones que más preocupa a madres y padres. Comprender cómo gestionar emociones intensas como la rabia, la frustración o la rebeldía resulta clave para el desarrollo psicológico de los niños. Sobre este tema ha reflexionado la filósofa y divulgadora Elsa Punset, quien defiende que permitir que los menores expresen sus emociones es fundamental para su crecimiento.
Durante su participación en el pódcast Roca Project, Punset abordó uno de los momentos más complejos en la relación entre padres e hijos: el paso de la infancia a la adolescencia. Según explicó, el vínculo con los progenitores cambia de forma natural con el crecimiento.
La autora recuerda que los niños suelen comenzar la vida con una profunda admiración hacia sus padres. Sin embargo, con el paso del tiempo aparece una necesidad de independencia que también se manifiesta en forma de cuestionamiento o desacuerdo. “Los niños empiezan adorando a sus padres. Pero crecer también significa separarse”, explicó Elsa Punset. Esta transición, añade, es especialmente visible durante la adolescencia.
La filósofa considera que las discusiones o la actitud desafiante no siempre deben interpretarse como una falta de respeto. Más bien, forman parte del proceso natural de construir una identidad propia. “Por eso, cuando llega la adolescencia, necesitan cuestionar, discutir, rebelarse. No porque dejen de querer a sus padres, sino porque están ensayando la vida fuera del nido”, señaló.
Los niños empiezan adorando a sus padres. Pero crecer también significa separarse. Por eso, cuando llega la adolescencia, necesitan cuestionar, discutir, rebelarse. No porque dejen de querer a sus padres, sino porque están ensayando la vida fuera del nido. Aceptar esa rebeldía —aunque a veces sea torpe o incómoda— ayuda a criar personas libres. Esto es importante para todos. Pero para las chicas es especialmente decisivo. Porque una niña que nunca se atreve a llevar la contraria puede convertirse en una mujer dócil. En vísperas del Día Internacional de la Mujer, merece la pena recordarlo: Aceptar que tu hija se rebele también es una forma de amor. Podcast completo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=uuT4sVvXNqg
Desde su experiencia trabajando con familias, Punset insiste en la importancia de que los padres no interpreten esas reacciones como un ataque personal. Para la experta, reprimir la expresión emocional puede dificultar el desarrollo de habilidades como la asertividad. En este sentido, lanza una recomendación clara: “Es muy importante que dejéis que ese niño exprese su rabia y no os lo toméis como algo personal”, afirmó.
La autora también advierte de que impedir esa expresión emocional puede tener consecuencias a largo plazo. “Si no le dejáis ser asertivo, rebelarse, ver que no sois perfectos, no va a estar haciendo esta evolución emocional que necesitan hacer”, explicó. Si los niños no aprenden a expresar sus límites en casa, pueden tener más dificultades para hacerlo fuera. Elsa Punset subraya que este aprendizaje emocional resulta especialmente relevante en el caso de las niñas. La experta observa que, en ocasiones, se les educa para evitar el conflicto o para ser excesivamente complacientes. “Luego son dóciles toda la vida y van a terminar en relaciones donde alguien las intente dominar y sea fácil”, concluyó.
La educación emocional durante la infancia y la adolescencia es una de las cuestiones que más preocupa a madres y padres. Comprender cómo gestionar emociones intensas como la rabia, la frustración o la rebeldía resulta clave para el desarrollo psicológico de los niños. Sobre este tema ha reflexionado la filósofa y divulgadora Elsa Punset, quien defiende que permitir que los menores expresen sus emociones es fundamental para su crecimiento.