Vivimos en una sociedad en la que las apariencias reinan sobre las realidades más oscuras. Plataformas tan empleadas en la actualidad como las redes sociales basan parte de sus interacciones en fingir verdades que no son ciertas con el objetivo de aumentar su popularidad y notoriedad, lo que implica una pérdida masiva de la autenticidad.
En este sentido, la frialdad y la lejanía comienzan a imponerse frente a la espontaneidad y la cercanía, especialmente mediante la construcción de identidades de perfiles exitosos. Sin embargo, la influencia de muchos de estos usuarios en sus seguidores genera un sentimiento de frustración por perseguir un objetivo que se muestra inexistente.
Sin embargo, la ostentación y las apariencias han sido un asunto que ocupaba las conversaciones de numerosas generaciones atrás. Y es que algunas de las figuras más relevantes de la historia ya lo han tratado en diferentes ocasiones. Uno de ellos es Oscar Wilde, quien enmarcó una de las mejores frases al respecto. “Sé tú mismo, el resto de los papeles ya están cogidos”, declaró el popular artista.
Autenticidad frente a las apariencias
Con estas palabras, el autor de obras tan míticas comoEl retrato de Dorian Gray o El Príncipe Feliz quiso hacer hincapié en la importancia de nuestro verdadero ser y de su papel en el mundo que lo rodea. Sin embargo, falsear la realidad solo impide que nuestra verdadera actitud florezca y nos permita encontrar la plenitud en nuestra vida.
Durante nuestra trayectoria vital, siempre buscaremos que se nos valore por quienes somos. Sin embargo, ocultar nuestra auténtica personalidad no es más que la muestra más clara del poco respeto que nos tenemos a nosotros mismos. Por lo tanto, no podemos esperar que el resto cumpla con un compromiso que ni siquiera nosotros podemos mantener.
Actuar con naturalidad y sin miedo a mostrar lo que nos define puede cerrarnos numerosas puertas en nuestra vida. Sin embargo, también nos abrirá muchas otras en las que no tengamos que hacer un esfuerzo consciente por fingir ser quienes no somos. Solo de esta forma podemos aproximarnos a una tranquilidad sólida en nuestra cotidianeidad.
Vivimos en una sociedad en la que las apariencias reinan sobre las realidades más oscuras. Plataformas tan empleadas en la actualidad como las redes sociales basan parte de sus interacciones en fingir verdades que no son ciertas con el objetivo de aumentar su popularidad y notoriedad, lo que implica una pérdida masiva de la autenticidad.