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Lengüetazos de bienvenida: cuándo el cariño de tu perro puede convertirse en un riesgo para la salud
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Lengüetazos de bienvenida: cuándo el cariño de tu perro puede convertirse en un riesgo para la salud

El gesto de cariño más habitual de los perros puede implicar ciertos riesgos si entra en contacto con mucosas como la boca, la nariz o los ojos

Foto: La convivencia con dos perros no solo implica gestionar su relación. También cambia la logística diaria (Pexels)
La convivencia con dos perros no solo implica gestionar su relación. También cambia la logística diaria (Pexels)

Volver a casa y encontrarse con un perro moviendo la cola, saltando de alegría y tratando de dar lengüetazos es una escena muy habitual. Para muchos dueños, este comportamiento refleja la emoción y el cariño del animal tras horas de ausencia. Sin embargo, aunque resulte una muestra de afecto entrañable, algunos especialistas recuerdan que dejar que el perro lama directamente la cara no siempre es la opción más recomendable.

Desde el punto de vista sanitario, el contacto de la saliva del perro con zonas como la boca, la nariz o los ojos puede implicar ciertos riesgos. La saliva canina contiene bacterias propias del organismo del animal, que normalmente no le causan problemas. No obstante, cuando estos microorganismos entran en contacto con las mucosas humanas, pueden resultar menos compatibles con nuestro organismo.

También conviene recordar que los perros exploran gran parte de su entorno a través de la boca. Con ella interactúan con el suelo, objetos, alimentos e incluso restos que encuentran a su paso. Esta forma de relacionarse con el entorno aumenta la posibilidad de que transporten distintos microorganismos, que pueden transferirse a las personas cuando el animal da lengüetazos.

Aun así, este comportamiento forma parte del lenguaje natural de los perros para mostrar emoción y reforzar el vínculo con sus dueños. Los expertos señalan que no es necesario eliminar estas muestras de afecto, pero sí establecer ciertos límites. Mantener una correcta higiene del animal, acudir a revisiones veterinarias y evitar el contacto directo con el rostro permite disfrutar de su compañía reduciendo posibles riesgos para la salud.

Volver a casa y encontrarse con un perro moviendo la cola, saltando de alegría y tratando de dar lengüetazos es una escena muy habitual. Para muchos dueños, este comportamiento refleja la emoción y el cariño del animal tras horas de ausencia. Sin embargo, aunque resulte una muestra de afecto entrañable, algunos especialistas recuerdan que dejar que el perro lama directamente la cara no siempre es la opción más recomendable.

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