Sebastián La Rosa, doctor: "Si vas al gimnasio a la misma hora todos los días, tu cuerpo se va a predisponer"
Planificar el ejercicio dentro de la rutina diaria puede marcar la diferencia entre abandonar el gimnasio a las pocas semanas o mantener el hábito durante años
Sebastián La Rosa, médico y profesor especializado en longevidad y medicina funcional. (YouTube)
Elegir siempre la misma hora para entrenar puede mejorar el rendimiento. Esa es la recomendación que lanza el doctor Sebastián La Rosa, quien sostiene que la constancia horaria en el gimnasio ayuda al organismo a adaptarse fisiológicamente al ejercicio y a mejorar la adherencia al hábito.
El especialista explica que el cuerpo humano funciona siguiendo ritmos biológicos, conocidos como ciclos circadianos, que regulan procesos como el sueño, la temperatura corporal o la liberación de hormonas. Según La Rosa, cuando una persona entrena siempre a la misma hora, el organismo termina anticipándose a esa actividad y se prepara para rendir mejor.
“Si vas al gimnasio a la misma hora a lo largo de los meses, tu cuerpo se va a predisponer fisiológicamente para hacer ejercicio en ese momento”, señala el médico. Esa adaptación, añade, facilita que el entrenamiento resulte más eficiente y que mantener la rutina sea más sencillo con el paso del tiempo.
Aunque algunos estudios apuntan a que la fuerza y la testosterona suelen alcanzar niveles más altos a última hora de la tarde —alrededor de las cinco—, La Rosa considera que la clave no está tanto en la franja horaria como en la constancia.
El especialista aconseja escoger el momento del día en el que cada persona se sienta con más energía y que mejor encaje con su rutina diaria. Mantener ese horario estable es lo que permite al cuerpo adaptarse progresivamente al esfuerzo.
Cambiar constantemente la hora del entrenamiento puede dificultar esa adaptación y reducir la probabilidad de convertir el ejercicio en un hábito sostenible. Por ello, el médico insiste en priorizar la regularidad por encima de la búsqueda de una supuesta “hora ideal”.
Tres sesiones semanales para empezar
La Rosa también lanza una advertencia para quienes comienzan a entrenar: intentar hacer demasiado desde el principio suele terminar en abandono. Su recomendación es empezar con objetivos realistas.
Para alguien que nunca ha mantenido continuidad en el gimnasio, propone tres sesiones semanales como punto de partida. Ese número permite construir el hábito sin generar una carga excesiva en la agenda ni en la recuperación física.
Además, recuerda que el entrenamiento no debe limitarse únicamente a levantar pesas. Una rutina equilibrada para la salud debería combinar ejercicio de fuerza, movilidad y actividad aeróbica.
Más allá del gimnasio, el médico subraya la importancia de mantenerse activo durante el día. Caminar con frecuencia, interrumpir largos periodos sentado o aprovechar desplazamientos diarios para moverse puede tener un impacto importante en la salud.
Según explica, alcanzar alrededor de 8.000 o 9.000 pasos diarios ya se asocia con beneficios claros, como mejoras en la salud metabólica, la recuperación física o incluso el rendimiento cognitivo.
También destaca que la actividad aeróbica moderada —como caminar rápido o trotar suavemente— contribuye a mejorar la resistencia cardiovascular y se relaciona con una mayor longevidad.
La Rosa insiste en que muchas personas buscan soluciones complejas para mejorar su salud cuando la base sigue siendo relativamente simple. Según explica, el ejercicio regular, dormir bien y evitar comer en exceso concentran gran parte de los beneficios para el organismo.
Elegir siempre la misma hora para entrenar puede mejorar el rendimiento. Esa es la recomendación que lanza el doctor Sebastián La Rosa, quien sostiene que la constancia horaria en el gimnasio ayuda al organismo a adaptarse fisiológicamente al ejercicio y a mejorar la adherencia al hábito.