Alicia González, terapeuta de pareja: "Las parejas podemos ser más o menos complementarias o simétricas"
Según la especialista, entender cómo funcionan la complementariedad y la simetría dentro de la pareja puede ser clave para romper ese círculo y mejorar la comunicación
Alicia González en su vídeo de TikTok (@aliciagonzalezpsicologia)
Las dinámicas de poder y comunicación dentro de una relación suelen ser uno de los motivos más frecuentes por los que las parejas acuden a terapia. La terapeuta de pareja Alicia González ha explicado en uno de sus vídeos divulgativos cómo se repite un mismo patrón en muchas consultas: una persona que insiste y presiona para obtener respuestas y otra que se cierra y evita reaccionar.
La especialista parte de una idea clave sobre las relaciones: “las parejas podemos ser más o menos complementarias o simétricas”, explica. Para González, lo más saludable no es que ambos miembros funcionen siempre del mismo modo ni que ocupen roles totalmente opuestos, sino encontrar un equilibrio entre ambos modelos.
Según detalla la terapeuta, muchas personas interpretan el concepto de “complementarios” como ser polos opuestos en gustos o personalidad. Sin embargo, la especialista aclara que se refiere a algo diferente: el lugar que cada persona ocupa dentro de la relación y cómo se reparten las decisiones, la energía o la capacidad de acción.
Desde su punto de vista, el funcionamiento ideal sería “un mix” en el que cada miembro tenga más peso en determinadas áreas de la vida compartida. Es decir, una distribución flexible donde ambos puedan alternar momentos de liderazgo o iniciativa dependiendo de la situación.
El patrón que más se repite en terapia
En consulta, González asegura encontrarse con frecuencia con un tipo de relación muy complementaria, pero desequilibrada. En estos casos suele aparecer una dinámica concreta: una persona reclama atención de forma insistente mientras la otra se bloquea y se retrae.
La terapeuta describe cómo suele manifestarse esta situación. Por un lado, la mujer —en los ejemplos que expone— aparece en una posición más dominante: “reclama, presiona y machaca”, aunque la intención real sea expresar que se siente sola o que necesita ser vista por su pareja.
Mientras tanto, el otro miembro de la relación adopta el papel contrario: “una persona que se cierra, que no dice nada, que no reacciona y que por lo tanto tampoco acciona”, explica. El resultado es un círculo que se retroalimenta.
La dinámica se vuelve cada vez más intensa porque las reacciones de uno refuerzan el comportamiento del otro. Cuanto más se encierra una persona en sí misma, más desesperada se siente su pareja, que interpreta el silencio como desinterés o abandono.
Ante esa sensación de invisibilidad, la respuesta suele ser insistir todavía más. González lo explica de forma directa: “machaco, machaco, machaco buscando una reacción”. Sin embargo, esa presión termina provocando el efecto contrario al deseado.
Durante el proceso terapéutico, uno de los primeros pasos consiste en modificar esa dinámica de comunicación. González cuenta que, en las primeras sesiones, es habitual que una de las partes monopolice la conversación mientras la otra permanece en silencio.
Por eso, los profesionales suelen trabajar dando más espacio a quien tiende a callar. Mediante preguntas y validación emocional, se busca que esa persona participe más activamente. Cuando esto ocurre, la relación suele experimentar un cambio importante.
En las siguientes sesiones, explica la terapeuta, la interacción se vuelve más equilibrada y aparece una mayor simetría en el diálogo, incluso con discusiones más abiertas. Aunque pueda parecer negativo, ese intercambio es una señal de que ambas partes están reaccionando y participando.
El reto de renunciar a ciertos roles
Otro aspecto que aparece cuando la relación empieza a equilibrarse tiene que ver con el poder dentro de la pareja. La persona que estaba en una posición más dominante suele sentir que pierde control o que debe renunciar a ciertas dinámicas.
González señala que ese cambio no siempre es fácil, porque esa posición también aporta sensaciones de capacidad o seguridad. Aceptar que la otra persona tome decisiones o marque el ritmo en determinados momentos requiere un proceso de adaptación.
Además, la terapeuta advierte de un mensaje contradictorio que aparece con frecuencia: “ayúdame, pero como yo quiero que lo hagas”. Romper ese doble mensaje, según explica, es uno de los pasos necesarios para que la relación funcione de una forma más sana y equilibrada.
Las dinámicas de poder y comunicación dentro de una relación suelen ser uno de los motivos más frecuentes por los que las parejas acuden a terapia. La terapeuta de pareja Alicia González ha explicado en uno de sus vídeos divulgativos cómo se repite un mismo patrón en muchas consultas: una persona que insiste y presiona para obtener respuestas y otra que se cierra y evita reaccionar.