Marta González, monja de clausura: "Si en algún momento se quiere revertir el proceso, se puede hacer"
La monja de clausura Marta González aclara una de las dudas más repetidas sobre la vida conventual y explica que las religiosas pueden abandonar el convento si así lo desean, desmontando uno de los mitos más extendidos sobre la clausura
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Marta González, monja de clausura, ha respondido a una de las preguntas más habituales que recibe cuando habla públicamente sobre su vida religiosa: si una religiosa puede abandonar el convento. La respuesta, según explica, es clara y directa: sí, una monja puede salir si así lo decide. En un breve vídeo difundido en redes, la religiosa desmonta algunos de los mitos más extendidos sobre la vida en clausura y recalca que nadie permanece en el convento por obligación.
En su vídeo, González comenta que esa cuestión aparece con frecuencia en entrevistas y conversaciones públicas. “Una pregunta que a veces me hacen en las entrevistas y que la verdad me llama un poco la atención es si nos podemos salir de monjas”, explica. Para la religiosa, el hecho de que se plantee esa duda refleja que muchas personas siguen imaginando la vida conventual como una situación irreversible o forzada.
@sormarta.osb Dejar de ser monja #monja #monasterio #salir ♬ sonido original - Sor Marta
La monja aclara que la realidad es distinta. Según relata, la vida religiosa es una elección personal y libre que puede revisarse si las circunstancias cambian. “Claro, ¿por qué no?”, responde de forma espontánea cuando se le plantea la posibilidad de abandonar el convento.
En ese sentido, González insiste en que las religiosas no están obligadas a permanecer en la vida monástica. “Nosotras estamos contentas aquí y nadie está obligada ni encerrada”, señala, subrayando que la vocación religiosa se basa precisamente en la libertad de la persona que decide seguir ese camino.
La religiosa añade que, como ocurre con otras decisiones vitales importantes, siempre existe la posibilidad de dar marcha atrás. “Si en algún momento se quiere revertir el proceso, se puede hacer”, explica, dejando claro que abandonar la vida de clausura es una opción contemplada dentro de la Iglesia.
Sus palabras han generado interés en redes sociales, donde muchos usuarios han comentado la naturalidad con la que aborda un tema rodeado de tópicos. El testimonio de González pone sobre la mesa una realidad poco conocida: que la vida en un convento de clausura, aunque marcada por reglas y compromisos espirituales, parte de una decisión personal que también puede cambiar con el tiempo.
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