Federico Baena, médico: "Si te colocan un implante en los dientes y no tiene buena mordida, va a fracasar"
Su éxito no depende únicamente de colocar el implante, sino de varios factores médicos y técnicos que deben evaluarse antes y después de la intervención
Los implantes dentales se han convertido en una de las soluciones más utilizadas para sustituir piezas perdidas, con tasas de éxito muy elevadas cuando el tratamiento se realiza correctamente. Sin embargo, algunos pacientes experimentan complicaciones o incluso la pérdida del implante con el paso del tiempo.
Federico Baena, médico especializado en implantología dental, ha lanzado una advertencia sobre un problema que cada vez preocupa más a los especialistas: el aumento de implantes dentales que fracasan. Aunque este tratamiento tiene una tasa de éxito muy elevada, el experto explica que muchos fallos no se deben al implante en sí, sino a errores en la planificación, la calidad del material o la salud del paciente.
El especialista explica que los implantes dentales, cuando están bien indicados, son una solución segura y ampliamente utilizada. “Si el implante es de titanio puro, el cuerpo normalmente lo acepta y el hueso crece alrededor de él”, señala, un proceso conocido como osteointegración. El problema surge cuando alguno de los factores que influyen en la cirugía no se controla correctamente.
Uno de los aspectos más importantes que menciona Baena es la oclusión, es decir, la forma en que encajan los dientes al morder. Según el médico, este detalle puede determinar el éxito o el fracaso del tratamiento.
“Si te colocan un implante en los dientes y no tiene buena mordida, va a fracasar garantizado”, advierte. Cuando la mordida no es correcta, el implante puede recibir fuerzas laterales o frontales excesivas que terminan dañándolo con el tiempo.
Por esta razón, en algunos pacientes es necesario realizar antes un tratamiento de ortodoncia para corregir la mordida. Solo después de lograr un encaje adecuado de los dientes se coloca el implante, reduciendo el riesgo de complicaciones.
La calidad del implante también influye
Otro de los factores que señala el especialista es la calidad del propio implante dental. El titanio es un material biocompatible que el organismo suele aceptar sin problemas, pero no todos los implantes que se comercializan tienen los mismos estándares de fabricación.
Baena explica que algunos productos pueden contener restos de otros metales debido a procesos de fabricación deficientes. Cuando esto ocurre, el cuerpo puede reaccionar rechazando el implante, lo que provoca su pérdida.
Por ese motivo, el experto recomienda acudir a clínicas que trabajen con implantes certificados y con controles de calidad estrictos, ya que los materiales de bajo coste pueden aumentar el riesgo de fracaso.
El procedimiento quirúrgico también es determinante. La colocación de un implante requiere una planificación detallada y conocimientos específicos en implantología.
Los especialistas suelen apoyarse en pruebas como tomografías dentales en tres dimensiones, que permiten analizar la cantidad de hueso disponible y elegir la posición exacta del implante. Una planificación incorrecta puede provocar que el implante reciba fuerzas inadecuadas o que no se integre correctamente.
El estado de salud del paciente también puede influir de forma directa. Baena señala que niveles bajos de vitamina D, diabetes mal controlada o problemas metabólicos pueden aumentar el riesgo de que el implante no se integre adecuadamente.
Los hábitos también cuentan. Fumar, consumir alcohol en exceso o utilizar los dientes para abrir objetos son comportamientos que incrementan el riesgo de complicaciones y pueden acortar la vida útil del implante.
Por ello, los especialistas suelen realizar analíticas y estudios previos para asegurarse de que el paciente es apto para este tipo de tratamiento.
Los implantes dentales se han convertido en una de las soluciones más utilizadas para sustituir piezas perdidas, con tasas de éxito muy elevadas cuando el tratamiento se realiza correctamente. Sin embargo, algunos pacientes experimentan complicaciones o incluso la pérdida del implante con el paso del tiempo.