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Borja Bandera, doctor: "Las sardinas pueden mejorar la resistencia a la insulina y disminuyen los marcadores inflamatorios"
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Borja Bandera, doctor: "Las sardinas pueden mejorar la resistencia a la insulina y disminuyen los marcadores inflamatorios"

El consumo de este alimento podría favorecer el equilibrio glucémico y apoyar la salud cardiometabólica, según los resultados de un ensayo clínico realizado en personas con diabetes tipo 2

Foto: (Youtube | Borja Bandera)
(Youtube | Borja Bandera)

Un alimento tradicional, económico y habitual en muchas despensas españolas está ganando protagonismo en el ámbito científico por sus posibles efectos sobre la salud metabólica. Sardinas frente a los llamados superalimentos. El doctor Borja Bandera ha hablado sobre un producto humilde y habitual en la dieta española para reivindicar su potencial metabólico: “Las sardinas pueden mejorar la resistencia a la insulina y disminuyen los marcadores inflamatorios”, asegura a partir de un ensayo clínico reciente en pacientes con diabetes tipo 2.

El especialista, conocido por divulgar contenidos sobre medicina, nutrición y ejercicio, analiza un estudio en el que se evaluaron los efectos del consumo regular de sardinas durante seis meses. La investigación dividió a los participantes en dos grupos: uno siguió una dieta estándar y otro incorporó 100 gramos de sardinas al día, cinco días a la semana. Todos recibieron previamente educación nutricional y fueron seguidos durante medio año.

Uno de los datos más relevantes fue el aumento del llamado índice omega-3, un marcador que mide la cantidad de ácidos grasos EPA y DHA presentes en las membranas de los glóbulos rojos. Este indicador pasó aproximadamente del 5% al 8% en el grupo que consumió sardinas, un cambio que no se observó en el grupo control.

Un índice omega-3 más elevado se asocia con menor riesgo de enfermedad coronaria y de muerte súbita. Además, mejora las propiedades de los glóbulos rojos, haciéndolos más flexibles. Esa mayor elasticidad facilita que la sangre circule mejor por los vasos más pequeños, algo especialmente relevante en personas con diabetes, donde las complicaciones microvasculares —como la retinopatía o la nefropatía— son frecuentes.

Resistencia a la insulina y papel de la taurina

El estudio también analizó la resistencia a la insulina a través del índice HOMA-IR. En el grupo que consumió sardinas se observó una mejoría, acompañada de un aumento de la adiponectina, una hormona producida por el tejido adiposo que se relaciona con una mejor salud metabólica.

Bandera destaca que los beneficios no se explicarían solo por el contenido en omega-3. La sardina (Sardina pilchardus) es especialmente rica en taurina, un aminoácido que en estudios experimentales ha mostrado capacidad para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir marcadores inflamatorios. “Probablemente no sea únicamente el omega-3, sino un conjunto de nutrientes del pescado lo que contribuye a esta mejora metabólica”, apunta el médico.

Otro de los hallazgos fue la modificación del perfil de la microbiota intestinal. En el grupo que consumió sardinas disminuyó la proporción de firmicutes y el ratio firmicutes bacteroides, un patrón que suele observarse en personas que pierden peso o mejoran su estado metabólico tras intervenciones dietéticas o incluso cirugía bariátrica.

Aunque no todos los marcadores inflamatorios cambiaron de forma significativa y tampoco se detectaron variaciones claras en la hemoglobina glicosilada (HbA1c), los investigadores señalan que el tamaño reducido de la muestra —35 participantes— limita la potencia estadística del trabajo. Además, existen posibles factores de confusión: muchas sardinas se consumen enlatadas en aceite de oliva virgen extra, y el aumento de fibra en la dieta del grupo intervención pudo influir en los resultados.

Foto: (Youtube | Borja Bandera)

Más allá de los datos clínicos, Bandera subraya aspectos prácticos. Las sardinas son un pescado azul pequeño, generalmente salvaje, con bajo contenido en mercurio, ya que se alimentan principalmente de plancton y no de otros peces. También resultan más sostenibles que especies de mayor tamaño.

Frente a productos exóticos etiquetados como superalimentos, el mensaje del especialista es claro: alimentos tradicionales y accesibles pueden ofrecer beneficios metabólicos relevantes. Incorporar sardinas de forma habitual dentro de un patrón dietético equilibrado podría ser una estrategia sencilla para mejorar la salud cardiometabólica, especialmente en personas con riesgo de diabetes tipo 2.

Un alimento tradicional, económico y habitual en muchas despensas españolas está ganando protagonismo en el ámbito científico por sus posibles efectos sobre la salud metabólica. Sardinas frente a los llamados superalimentos. El doctor Borja Bandera ha hablado sobre un producto humilde y habitual en la dieta española para reivindicar su potencial metabólico: “Las sardinas pueden mejorar la resistencia a la insulina y disminuyen los marcadores inflamatorios”, asegura a partir de un ensayo clínico reciente en pacientes con diabetes tipo 2.

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