La sociedad tiene una visión de sí misma muy dispar entre sus propios integrantes. Desde personas que se muestran muy optimistas con el desarrollo de la humanidad hasta el presente momento y con una actitud de esperanza con respecto a lo que pueda venir en el futuro, hasta los individuos que opinan que nos encontramos en la peor etapa de nuestra especie.
Si bien podemos encontrar matices entre ambas perspectivas, lo cierto es que muchos sostienen que hay ciertos aspectos que pueden cambiar a mejor para que nuestra civilización pueda progresar adecuadamente. Sin embargo, los que no parecen estar descontentos con su funcionamiento son acusados de conformistas por numerosos frentes de la ciudadanía.
Este debate ha formado parte de múltiples conversaciones a lo largo de nuestra historia, en las que incluso han participado figuras realmente relevantes de multitud de ámbitos. Entre ellos, destaca el escritor y filósofo Aldous Huxley, que dio una de las claves para comenzar a enfrentar esa necesidad de cambio. “Solo hay una pequeña parte del universo que sabes con certeza que puedes mejorar, y es tú mismo”, exponía.
Necesidad de mayor autocrítica
Las palabras del reputado autor de obras tan memorables como Un mundo feliz hacían referencia a la tendencia de las personas a detectar y verbalizar los errores e incidencias ajenos, especialmente sobre los que no tienen ningún tipo de responsabilidad ni influencia. Sin embargo, muchos de ellos tienen una actitud de autocrítica e introspección para eliminar de su ser los elementos negativos.
Por otro lado, este propósito no abarca el ámbito más físico, como aumentar nuestro poder adquisitivo o nuestro cuerpo físico. El escritor aludía a un plano más personal y a cómo aportar nuestro granito de arena para hacer de nuestro mundo un lugar mejor puede influir verdaderamente en el mismo, aunque sus efectos sean casi imperceptibles.
Gozar de una mejor sociedad no es una meta que se alcance con tan solo desearla ni apuntar a las acciones del resto de usuarios. Implica admitir qué actos cometemos para seguir perpetuando lo presente y luchar activamente contra ello para no solo mejorarnos como personas. También para estimular esa necesidad de cambio en quienes nos rodean.
La sociedad tiene una visión de sí misma muy dispar entre sus propios integrantes. Desde personas que se muestran muy optimistas con el desarrollo de la humanidad hasta el presente momento y con una actitud de esperanza con respecto a lo que pueda venir en el futuro, hasta los individuos que opinan que nos encontramos en la peor etapa de nuestra especie.