Las apariencias engañan es uno de los mantras más repetidos en la sociedad. Estas palabras pueden extrapolarse a numerosos ámbitos de la humanidad, siendo los prejuicios uno de los más atribuidos a ellas. Sin embargo, nuestra especie es una completa experta en adoptar un comportamiento totalmente diferente a lo que realmente sentimos en nuestro interior, acción en la que también resuena dicha frase.
Fingir una emoción o cualidad delante de las personas que nos rodean es un acto que todos hemos llevado a cabo en más de una ocasión. Con ello, no solo pretendemos ocultar la realidad que nos envuelve y no queremos reconocer, sino externalizar una actitud que cause una percepción concreta a quienes queremos dirigirlo.
Si bien la cantidad de sensaciones que una persona puede disimular es realmente amplia, existen otras que no se pueden aparentar si no se sienten de verdad. Así lo creía el escritor y poeta Jorge Luis Borges, el cual nos dejó unas de sus más valiosas enseñanzas como parte de su reputado legado. “Uno puede fingir muchas cosas, incluso inteligencia. Lo que no se puede fingir es la felicidad”, exclamaba.
Felicidad genuina
Al contrario de lo que muchos puedan pensar, la felicidad no es una mera expresión de alegría. El autor argentino lo consideraba como una manera de vivir con plenitud y coherencia. Se trata de un estado emocional y mental tan intenso que la capacidad humana para actuar no permite replicarla de forma idéntica.
Dicha situación surge de un motivo profundamente genuino, natural. En este sentido, pretender aparentarlo supone un considerable desgaste emocional para todo aquel que lo intenta. De hecho, la mayor intención de ocultar la realidad provoca paradójicamente la expresión de un sentimiento totalmente contrario a nivel externo.
Además, el concepto de ser feliz no está directamente reñido con la tristeza. Y es que un estado de tanta plenitud no puede surgir sin tener en cuenta el valor del sufrimiento y el dolor. Es en esos contrastes donde se encuentra el camino claro hacia la búsqueda de nuestro objetivo y abrazar una fuerte conciencia de paz mentaly emocional con nosotros mismos.
Las apariencias engañan es uno de los mantras más repetidos en la sociedad. Estas palabras pueden extrapolarse a numerosos ámbitos de la humanidad, siendo los prejuicios uno de los más atribuidos a ellas. Sin embargo, nuestra especie es una completa experta en adoptar un comportamiento totalmente diferente a lo que realmente sentimos en nuestro interior, acción en la que también resuena dicha frase.