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Alba González, fisioterapeuta: "El pilates mejora la fuerza y reduce el riesgo de lesiones"
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Alba González, fisioterapeuta: "El pilates mejora la fuerza y reduce el riesgo de lesiones"

Esta disciplina combina control, respiración y movimientos precisos para trabajar el cuerpo de forma global

Foto: (Youtube | feelthebalance Alba González)
(Youtube | feelthebalance Alba González)

Alba González, fisioterapeuta e instructora de pilates, lo tiene claro: “El pilates mejora la fuerza y reduce el riesgo de lesiones”. Esta disciplina, cada vez más presente en centros deportivos y clínicas de rehabilitación, se ha convertido en una de las prácticas más recomendadas tanto para personas sedentarias como para quienes buscan complementar otros entrenamientos.

Creado a principios del siglo XX por Joseph Pilates, quien lo bautizó inicialmente como “contrología”, el método pone el foco en el control consciente del movimiento. Con el paso de los años ha evolucionado y se ha popularizado en todo el mundo, pero su esencia se mantiene: trabajar el cuerpo de forma equilibrada, con especial atención al denominado core, es decir, la musculatura abdominal, lumbar y pélvica.

Según explica González, el pilates se apoya en seis principios fundamentales: concentración, control, fluidez, precisión, activación del centro de energía —el core— y respiración. Este último punto es clave. Coordinar la respiración con cada ejercicio refuerza la conexión entre cuerpo y mente, un aspecto cada vez más valorado en el ámbito del bienestar.

Uno de los principales beneficios de esta práctica es el fortalecimiento global del cuerpo, especialmente de la musculatura estabilizadora. “No solo ayuda a ganar fuerza, también mejora la postura y disminuye el riesgo de lesiones”, subraya la fisioterapeuta. Al trabajar los músculos profundos que sostienen la columna, se reducen sobrecargas y desequilibrios que suelen estar detrás de muchas molestias musculares.

A diferencia de otras disciplinas más explosivas, el pilates combina movimientos suaves y controlados con respiraciones conscientes. Este enfoque favorece la reducción del estrés y la liberación de tensiones acumuladas, algo especialmente relevante en una sociedad marcada por el sedentarismo y las largas jornadas frente a pantallas.

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La mejora de la flexibilidad, la coordinación y el equilibrio es otro de sus puntos fuertes. Estos aspectos son aún más importantes a partir de la edad adulta, cuando el riesgo de caídas aumenta. Trabajar estas capacidades de manera progresiva contribuye a mantener la autonomía y la calidad de vida durante más tiempo.

Aunque no se considera un entrenamiento cardiovascular intenso, el pilates también estimula la circulación sanguínea, lo que repercute positivamente en la salud cardiovascular. Además, su versatilidad permite adaptarlo a diferentes niveles de condición física, desde principiantes hasta personas en procesos de recuperación, siempre bajo la supervisión adecuada.

Por todo ello, el pilates se ha consolidado tanto como método preventivo como terapéutico en el ámbito de la fisioterapia. Incorporarlo a la rutina semanal puede ser una buena herramienta para fortalecer el cuerpo, mejorar la postura y promover un mayor equilibrio físico y emocional.

Alba González, fisioterapeuta e instructora de pilates, lo tiene claro: “El pilates mejora la fuerza y reduce el riesgo de lesiones”. Esta disciplina, cada vez más presente en centros deportivos y clínicas de rehabilitación, se ha convertido en una de las prácticas más recomendadas tanto para personas sedentarias como para quienes buscan complementar otros entrenamientos.

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