Las plantas que huelen de noche se han convertido en una de las tendencias más atractivas en jardinería primaveral. Estas seis especies aromáticas despliegan su perfume cuando cae el sol y transforman balcones, terrazas y jardines en un auténtico paraíso aromático sin necesidad de grandes cambios decorativos.
Con la llegada de las noches templadas de primavera, el aire fresco y la calma invitan a disfrutar del exterior. Es entonces cuando determinadas flores activan su fragancia más intensa. Muchas de estas especies han desarrollado esta característica para atraer polinizadores nocturnos, como las polillas. El efecto es inmediato: el entorno se impregna de un aroma envolvente que convierte cualquier rincón en un espacio sensorial.
Entre las más conocidas destaca la dama de noche (Cestrum nocturnum), también llamada galán de noche, famosa por su aroma dulce e intenso que puede percibirse a varios metros. El jazmín (Jasminum officinale), un clásico en patios y fachadas, intensifica su perfume al atardecer y además aporta valor ornamental como planta trepadora. El Don Diego de noche (Mirabilis jalapa) abre sus flores al final del día y mantiene su fragancia durante toda la noche, sumando además variedad de colores en una misma planta.
Completan la selección la Nicotiana alata, de flores tubulares y fragancia suave pero persistente; la Brugmansia, conocida como flor de campana, con grandes trompetas colgantes y perfume intenso al anochecer; y la Zaluzianskya capensis, o phlox nocturno, cuyo aroma recuerda a la miel y la vainilla. Incorporar estas especies permite disfrutar de una experiencia aromática única y sacar el máximo partido a las noches de primavera.
Las plantas que huelen de noche se han convertido en una de las tendencias más atractivas en jardinería primaveral. Estas seis especies aromáticas despliegan su perfume cuando cae el sol y transforman balcones, terrazas y jardines en un auténtico paraíso aromático sin necesidad de grandes cambios decorativos.