El pilates ya no es esa disciplina “suave” que muchos imaginaban hace años. Cada vez más deportistas de alto rendimiento y aficionados al fitness lo incorporan a su rutina para mejorar fuerza, movilidad y prevenir lesiones. Para Marida Sieve, directora técnica en varios centros especializados y con más de dos décadas de experiencia, el cambio de mentalidad ha sido radical: “La gente ahora sabe que es un método serio de entrenamiento”.
Exbailarina profesional y atleta de gimnasia rítmica, Sieve se formó en España, Alemania y Estados Unidos. Desde entonces ha dedicado su carrera a impartir clases y formar instructores.
Uno de los mitos más extendidos, explica, es pensar que el pilates se basa únicamente en estirar o que está dirigido solo a mujeres. “Están muy alejados de la realidad”, afirma. En sus clases se trabaja fuerza, flexibilidad, equilibrio, movilidad y control postural a través del músculo, no desde la pasividad.
El método tiene dos grandes vertientes: el trabajo en suelo (mat) y el trabajo con aparatos como el reformer o el cadillac. Estos dispositivos, que a primera vista pueden parecer “aparatos de tortura”, funcionan con muelles que generan resistencia elástica. Esa resistencia obliga a controlar tanto la fase de esfuerzo como la de regreso del movimiento, algo que activa la musculatura profunda y protege las articulaciones.
Además, el pilates se basa en seis principios fundamentales: concentración, control, centro (core), fluidez, precisión y respiración. Para Sieve, la concentración marca la diferencia frente a otras disciplinas: “En el gimnasio ves a mucha gente mirando el móvil, revisando mensajes o trabajando mientras entrena. Aquí no. Vienes a entrenar con concentración”.
El poder del “centro”
Joseph Pilates llamaba “powerhouse” a lo que hoy conocemos como core: suelo pélvico, transverso abdominal, oblicuos y musculatura profunda de la columna. Todos los movimientos parten de ahí. “Si no hay una base sólida en el centro, el ejercicio pierde sentido”, explica Sieve.
Esa activación constante es lo que hace que muchos alumnos salgan de clase cansados pero con sensación de alivio. El trabajo es continuo, sin pausas largas, enlazando ejercicios con fluidez.
La respiración es torácica, lateral y posterior, coordinada con el movimiento. Las exhalaciones suelen acompañar a los gestos de flexión y las inhalaciones a los de extensión.
Compatible con crossfit, running o fuerza
El pilates se ha convertido en complemento habitual de deportistas de distintas especialidades. Estudios en futbolistas, corredores o jugadores de voleibol han mostrado mejoras en fuerza del core, estabilidad y reducción de lesiones tras varias semanas de práctica regular.
Sieve lo ve cada día en consulta. Muchos alumnos llegan tras episodios de dolor lumbar crónico, problemas cervicales o lesiones de hombro. “El método funciona porque enseña a mover el cuerpo con conciencia y a proteger la zona lumbar en cada gesto”, señala. No sustituye a la rehabilitación cuando es necesaria, pero sí ayuda a reducir recaídas y a fortalecer la musculatura que sostiene la columna.
Incluso quienes practican disciplinas intensas como el crossfit encuentran en el pilates un aliado. “Cuanto más fuerte entrenas, más necesitas un trabajo que te ayude a recuperar movilidad y a estabilizar”, apunta.
En los estudios especializados, las clases con aparatos suelen ser de grupos muy pequeños —cinco o seis personas— para garantizar correcciones individuales. Una sesión dura alrededor de una hora y la recomendación mínima es practicar dos veces por semana para notar progresos reales.
En un momento en el que proliferan formatos híbridos con música alta y movimientos rápidos, Sieve reconoce que no todo lo que se etiqueta como pilates responde a los principios originales. “Está bien innovar, pero si se pierde la precisión y el control, ya es otra cosa”, advierte.
A quienes miran el pilates con desconfianza, les lanza un mensaje claro: probar varias sesiones, preferiblemente con aparatos, antes de formarse una opinión definitiva. “Yo también tenía prejuicios con otras disciplinas hasta que las probé”, reconoce.
El pilates ya no es esa disciplina “suave” que muchos imaginaban hace años. Cada vez más deportistas de alto rendimiento y aficionados al fitness lo incorporan a su rutina para mejorar fuerza, movilidad y prevenir lesiones. Para Marida Sieve, directora técnica en varios centros especializados y con más de dos décadas de experiencia, el cambio de mentalidad ha sido radical: “La gente ahora sabe que es un método serio de entrenamiento”.