Rafael Zafra, médico español viviendo en Alemania: "Una cosa que odio de trabajar aquí"
Rafael Zafra revela cuál es el aspecto que más le incomoda del sistema sanitario germano: el exigente examen para convalidar el título. Aunque lo considera “muy justo”, admite que la carga emocional de la prueba le está pasando factura
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Rafael Zafra, médico español afincado en Alemania, ha compartido en redes sociales cuál es la única cosa que detesta de ejercer allí. No se trata del sistema sanitario germano ni de las condiciones laborales, sino de una prueba obligatoria: el examen para convalidar el título, conocido como FSP.
El facultativo explica que la llamada Fachsprachprüfung es una evaluación necesaria para poder trabajar como médico en Alemania cuando se ha estudiado fuera. Y, aunque deja claro que le parece “un examen muy bien hecho” y “muy justo”, reconoce que le está resultando especialmente duro por una razón muy personal.
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“Una cosa que odio de ser médico aquí en Alemania es el examen que hay que hacer para convalidar el título”, afirma con franqueza. La prueba consiste, según detalla, en llevar a cabo una entrevista clínica completa a un paciente simulado durante 20 minutos, redactar posteriormente el informe y defender el caso ante otro médico. Es decir, revivir la misma historia hasta tres veces.
Veinte minutos que no existen en la vida real
Uno de los aspectos que más le incomodan es el propio formato. “Tengo que estar 20 minutos haciéndole un análisis completo al paciente de arriba abajo. Eso en la vida real no pasa nunca”, comenta. Acostumbrado a la presión asistencial y a consultas más breves, asegura que debe activarse en un “modo examen” que poco tiene que ver con el ritmo habitual de un hospital.
La FSP no solo evalúa conocimientos médicos, sino también la capacidad de comunicación clínica en alemán. Y ahí es donde Zafra reconoce que más sufre. Siempre ha sentido una fuerte vocación por la relación médico-paciente. De hecho, cuenta que eligió Medicina con 17 años porque soñaba con ser psiquiatra y profundizar en los patrones emocionales de las personas. Sin embargo, esa sensibilidad es ahora su mayor obstáculo.
“Soy muy sentido y me lo llevo a casa”
“A mí me encanta todo el tema de la comunicación médica”, explica. Pero admite que se implica demasiado: “Soy muy sentido, lo paso muy mal y me lo llevo a casa”. Durante el examen, los pacientes son actores que interpretan casos clínicos complejos, muchos de ellos cargados de dramatismo. “Se ponen a llorar, te cuentan tragedias absolutas… y lo paso mal”, confiesa.
La dificultad no termina cuando acaba la entrevista. Después debe redactar el caso con lenguaje técnico y presentarlo ante otro profesional. “Lo revivo tres veces”, lamenta. Esa repetición intensifica la carga emocional de cada simulación, algo que reconoce que le afecta profundamente.
Cada viernes, cuando realiza los simulacros de preparación, vive la experiencia como una auténtica montaña rusa. “Me superan y me voy por los cerros de Úbeda porque lo sufro, hago mío el problema”, relata.
De la psiquiatría a la cirugía
Zafra también reflexiona sobre cómo esta experiencia ha influido en su orientación profesional. Aunque siempre le atrajo el ámbito más psicológico de la medicina, ahora tiene claro que no sabría separar lo personal de lo laboral. “No soy capaz de hacer de eso mi trabajo porque no separo bien”, admite.
Por eso ha decidido enfocarse en la cirugía, una especialidad en la que el contacto emocional prolongado con el paciente es menor. “El paciente, lo justo para la entrevista antes y después de la cirugía y para las revisiones, y cada uno a su casa”, explica con honestidad.
Su objetivo inmediato es aprobar definitivamente la prueba y dejar atrás esta etapa. “A ver si apruebo ya el examen el 3 de marzo y no lo tengo que repetir, porque para mí está siendo una experiencia muy intensa”, señala.
El testimonio de Rafael Zafra pone sobre la mesa un aspecto poco visible de la emigración sanitaria: no solo hay que adaptarse a un nuevo idioma y a otro sistema de salud, sino también enfrentarse a procesos de validación exigentes que ponen a prueba tanto los conocimientos como la fortaleza emocional del profesional.
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Rafael Zafra, médico español afincado en Alemania, ha compartido en redes sociales cuál es la única cosa que detesta de ejercer allí. No se trata del sistema sanitario germano ni de las condiciones laborales, sino de una prueba obligatoria: el examen para convalidar el título, conocido como FSP.