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Søren Kierkegaard, filósofo: "La desesperación más común es no elegir ser uno mismo; pero la desesperación más profunda es elegir ser otro"
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Søren Kierkegaard, filósofo: "La desesperación más común es no elegir ser uno mismo; pero la desesperación más profunda es elegir ser otro"

La frase condensa el núcleo de su filosofía: la autenticidad como tarea. No se trata de buscar una versión idealizada de uno mismo, sino de aceptar la propia singularidad, con sus límites y contradicciones

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Søren Kierkegaard, filósofo danés y padre del existencialismo, dejó una de las reflexiones más incisivas sobre la identidad y la angustia humana: “La desesperación más común es no elegir ser uno mismo; pero la desesperación más profunda es elegir ser otro”. La frase, escrita en el siglo XIX, sigue hoy muy presente en debates sobre autenticidad, libertad y crisis personal.

La cita procede de La enfermedad mortal (1849), una de sus obras más densas y radicales. En ella, Kierkegaard analiza la desesperación no como un simple estado de tristeza, sino como una condición espiritual. Para el pensador danés, el ser humano es una síntesis entre lo finito y lo infinito, entre lo que es y lo que aspira a ser. Cuando esa relación se rompe o se falsea, aparece la desesperación.

En ese contexto, el filósofo distingue distintos niveles. La forma más habitual, explica, es vivir sin tomar la decisión consciente de “ser uno mismo”. Es decir, dejarse arrastrar por la inercia social, por las expectativas ajenas o por el miedo a elegir. Pero hay un grado todavía más hondo: renunciar deliberadamente a la propia identidad para adoptar otra que no nos corresponde. “Elegir ser otro” implica negar la propia verdad interior, y esa negación, para Kierkegaard, es la raíz de la angustia más devastadora.

Su reflexión no puede separarse del clima cultural de su tiempo. En la Dinamarca luterana del siglo XIX, marcada por una religiosidad formal y acomodada, Kierkegaard criticó con dureza el cristianismo superficial de su época. Defendía que la fe no era una etiqueta social, sino una decisión íntima, arriesgada y solitaria. De ahí su insistencia en la elección personal: cada individuo debe enfrentarse a sí mismo y asumir la responsabilidad de su existencia.

Foto: Retrato de Søren Kierkegaard

Esta defensa radical del individuo es lo que lo convirtió, décadas después, en una referencia para el existencialismo. Autores como Jean-Paul Sartre o Martin Heidegger retomaron su idea de que la existencia precede a cualquier definición cerrada del ser humano. Para Kierkegaard, la vida no se resuelve en teorías abstractas, sino en elecciones concretas que comprometen a la persona entera.

La frase sobre la desesperación condensa así el núcleo de su filosofía: la autenticidad como tarea. No se trata de buscar una versión idealizada de uno mismo, sino de aceptar la propia singularidad, con sus límites y contradicciones. Frente a la tentación de imitar modelos ajenos o diluirse en la masa, el pensador danés propone una exigencia incómoda: atreverse a ser quien uno es, aunque eso implique angustia, duda y soledad.

Søren Kierkegaard, filósofo danés y padre del existencialismo, dejó una de las reflexiones más incisivas sobre la identidad y la angustia humana: “La desesperación más común es no elegir ser uno mismo; pero la desesperación más profunda es elegir ser otro”. La frase, escrita en el siglo XIX, sigue hoy muy presente en debates sobre autenticidad, libertad y crisis personal.

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