Mario Alonso Puig, cirujano y escritor: "No te puedes acostar con un pensamiento negativo porque la memoria actúa a partir de ahí"
Explica por qué la forma en la que cerramos el día puede influir en la memoria, el estrés y hasta en el estado de ánimo del día siguiente
El estrés forma parte de la vida, pero cuando se cronifica puede convertirse en un enemigo silencioso. Mario Alonso Puig, cirujano y divulgador en desarrollo personal, lo explica con claridad: existe un estrés que impulsa a crecer y otro que desgasta hasta enfermarnos. Y advierte de algo que muchos hacen sin darse cuenta cada noche: “No te puedes acostar con un pensamiento negativo porque la memoria actúa a partir de ahí”.
Durante una entrevista reciente, el médico recordó las investigaciones del profesor Hans Selye, quien distinguió entre el “eustrés”, el estímulo positivo que nos ayuda a superarnos, y el “distrés”, ese estrés crónico que no deja espacio para la recuperación. Este último, señala Puig, está detrás del agotamiento físico, la irritabilidad, el insomnio o la pérdida de ilusión que caracterizan al conocido burnout.
Creemos que es una cuestión solo de emociones, pero no es así. Cuando el estrés se mantiene en el tiempo aumentan los niveles de cortisol y glutamato en el cerebro, lo que puede afectar incluso a la salud neuronal. “Una persona nunca puede dar lo mejor si se siente asustada”, subraya. La amenaza constante —en el trabajo o en la vida personal— no solo reduce el rendimiento, sino que deteriora el bienestar.
Puig insiste en que el cuidado debe abordarse en tres planos: físico, mental y anímico. Dormir bien, hacer ejercicio aeróbico, fortalecer la musculatura a partir de cierta edad y mantener una alimentación rica en fibra son pilares básicos. El intestino, recuerda, alberga millones de neuronas y está en comunicación constante con el cerebro.
Pero no todo pasa por la dieta o el deporte. La postura corporal, la risa y el entorno social también cuentan. De hecho, menciona experimentos en los que forzar una sonrisa activa circuitos cerebrales relacionados con el bienestar. El cuerpo, a través de la ínsula cerebral, envía señales que pueden modificar nuestro estado emocional. “No es que tengamos un cuerpo; también somos cuerpo”, recalca.
Uno de los consejos más repetidos por el médico tiene que ver con la gestión de los pensamientos. Frente a la tentación de luchar contra ellos, propone observarlos sin dejarse arrastrar. Utiliza una metáfora sencilla: nosotros somos el cielo y los pensamientos son nubes pasajeras.
La neurociencia ha demostrado que cuando la mente divaga se activa la llamada “red neuronal por defecto”, asociada a menor eficiencia y peor estado anímico. En cambio, centrar la atención en la respiración o en el momento presente activa la red ejecutiva central, vinculada a una mayor claridad mental y mejor regulación emocional. La meditación, explica, es un entrenamiento de esa “musculatura” atencional.
Dormir con gratitud
El momento más delicado del día llega al apagar la luz. Muchas personas se llevan el problema a la cama y lo magnifican en la oscuridad. Puig recomienda un gesto sencillo pero poderoso: practicar la gratitud antes de dormir.
“Cuando te vas a la cama con un pensamiento negativo, la memoria lo integra y reestructura a partir de ahí”, advierte. El hipocampo, clave en la consolidación de recuerdos, trabaja durante la noche. Si la última emoción es de preocupación o derrota, esa será la huella que se refuerce.
Para quienes no pueden dejar de pensar en un problema concreto, sugiere escribirlo en un papel, incluso en uno muy pequeño. El simple hecho de reducirlo físicamente envía al cerebro un mensaje simbólico de control y acota su dimensión.
El médico también pone el foco en el ámbito laboral. Recuerda que tanto empleados como directivos pueden estar sometidos a niveles de presión insostenibles. Propone entornos más amables, horarios racionales y espacios para prácticas como el mindfulness antes de iniciar la jornada. Y ya no es solo por el bienestar emocional, que es por supuesto lo más importante: está demostrado que la ilusión y la motivación mejoran el rendimiento.
El estrés forma parte de la vida, pero cuando se cronifica puede convertirse en un enemigo silencioso. Mario Alonso Puig, cirujano y divulgador en desarrollo personal, lo explica con claridad: existe un estrés que impulsa a crecer y otro que desgasta hasta enfermarnos. Y advierte de algo que muchos hacen sin darse cuenta cada noche: “No te puedes acostar con un pensamiento negativo porque la memoria actúa a partir de ahí”.