Jordi Martí, arquitecto: "Hay un peligro en cambiar tus ventanas cutres por unas buenas. Quizás te lleves una sorpresa"
Si no se detecta a tiempo, el problema va más allá de una simple mancha. Puede afectar a la calidad del aire interior y provocar molestias respiratorias
Cambiar las ventanas antiguas por unas nuevas con rotura de puente térmico puede parecer la mejor inversión para ahorrar energía y ganar confort en casa. Sin embargo, el arquitecto Jordi Martí advierte en TikTok de un riesgo poco conocido: la aparición de moho, condensaciones e incluso la acumulación de gas radón si no se mejora también la ventilación.
El experto arranca su vídeo con una escena cotidiana: viviendas con cerramientos antiguos “por donde pasa el aire” y se pierde calor tanto por el marco como por el vidrio. Cansados del frío y de las corrientes, muchos propietarios deciden sustituirlas por modelos más eficientes, con juntas de estanqueidad y sistemas que sellan completamente el interior.
@jordimartix ¿Estamos haciendo casas demasiado estancas? Se habla poco de esto: lo que debería ser una mejora para ahorrar energía y ganar confort puede convertirse en un problema real para la salud si no se acompaña de una ventilación adecuada. Un ejemplo es el radón, un gas natural que puede salir del terreno y entrar en la vivienda por grietas, juntas o pasos de instalaciones. Si al cambiar las ventanas la casa ventila menos, ese radón puede acumularse y aumentar la concentración en el interior, sobre todo en plantas bajas y viviendas en contacto con el terreno. Moraleja: cambiar ventanas, sí, pero pensando también en cómo se ventila y, si hay dudas, midiendo.
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“¿Todo en orden? Pues no está tan claro”, plantea Martí. El problema, explica, es que esas ventanas “muy cutres” permitían una ventilación constante —aunque fuera involuntaria— que ayudaba a renovar el aire. Al instalar cerramientos mucho más herméticos, la vivienda puede empezar a comportarse de forma muy diferente.
En el vídeo, el arquitecto muestra ejemplos de paredes y cristales con agua acumulada. “Mira cómo condensa el agua. Si condensa así, tarde o temprano empieza a aparecer moho, normalmente en las esquinas”, advierte. Esa humedad se produce cuando el aire interior, cargado de vapor, entra en contacto con superficies frías.
Si no se detecta a tiempo, el problema va más allá de una simple mancha negra en la pared. El moho puede afectar a la calidad del aire interior y provocar molestias respiratorias, especialmente en personas alérgicas o con asma.
El riesgo silencioso del gas radón
Pero la advertencia de Jordi Martí no se queda en la humedad. También menciona otro factor menos visible: el radón. Según explica, al sellar mejor la vivienda “se te está acumulando el gas radón que antes disipabas por las ventanas”. Recuerda además que en muchas zonas de España existe presencia natural de este gas y que la Organización Mundial de la Salud lo vincula con el riesgo de cáncer de pulmón.
No es casualidad, añade, que los edificios de nueva construcción estén obligados por normativa a incorporar medidas de protección frente al radón. La mejora energética, por tanto, debe ir acompañada de un enfoque global que tenga en cuenta la salud.
Cómo evitar problemas al cambiar las ventanas
Pese a todo, el arquitecto insiste en que sustituir las ventanas es “una de las mejores cosas que puedes hacer para estar bien en casa”. La clave está en hacerlo con criterio. “Lo primero es sentido común: observar”, señala. Si no hay condensaciones ni problemas de calidad del aire, no hay motivo de alarma.
Para quienes quieran ir un paso más allá, recomienda utilizar un medidor de calidad del aire interior. Y si aparecen señales de alerta, la primera medida es clara: ventilar más. A partir de ahí, aconseja acudir a un técnico cualificado, ya que “no hay una receta para todo”. En algunos casos puede ser necesario aislar mejor determinados puntos para eliminar puentes térmicos; en otros, instalar un sistema de ventilación mecánica que garantice la renovación del aire sin perder eficiencia energética.
Cambiar las ventanas antiguas por unas nuevas con rotura de puente térmico puede parecer la mejor inversión para ahorrar energía y ganar confort en casa. Sin embargo, el arquitecto Jordi Martí advierte en TikTok de un riesgo poco conocido: la aparición de moho, condensaciones e incluso la acumulación de gas radón si no se mejora también la ventilación.