José Abellán, cardiólogo: "Muchas veces se manifiesta la preocupación por infarto con un cigarrillo en la mano"
Desde el tabaco hasta el estrés crónico, pasando por el sedentarismo o el mal descanso, advierte de que gran parte del riesgo depende de decisiones que repetimos
El infarto sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo occidental y, sin embargo, muchos de sus factores de riesgo siguen formando parte del día a día. El cardiólogo clínico e intervencionista José Abellán lo ve a diario en el hospital y también en redes sociales, donde divulga sobre salud cardiovascular. Una de sus últimas entrevistas la dio en el pódcast de Sr Wolf.
Abellán, que trabaja en hemodinámica —la especialidad que trata los infartos introduciendo catéteres por la muñeca o la ingle para desobstruir arterias sin abrir el pecho—, recuerda que la enfermedad coronaria no siempre fue tan frecuente. “Hace un siglo el infarto era casi una rareza médica”, apunta. Algo ha cambiado radicalmente en nuestra forma de vivir.
Pese a los avances médicos, hay un hábito que continúa liderando el ranking de riesgo: fumar. “Muchas veces se manifiesta la preocupación por infarto con un cigarrillo en la mano”, afirma con ironía. En su experiencia clínica, la mayoría de pacientes que ingresan por un evento coronario son fumadores.
El especialista explica que el tabaco actúa por varios frentes a la vez: la nicotina acelera el corazón, los radicales libres dañan las arterias y el monóxido de carbono reduce el oxígeno disponible. “Le exigimos más al corazón mientras le damos menos nutrientes”, señala. Esa combinación, mantenida durante años, termina por “pudrir” las arterias.
El vapeo, aunque menos dañino que el cigarrillo tradicional, tampoco es inocuo. Según indica, ya existen datos que lo relacionan con mayor riesgo de cáncer de pulmón, infartos y eventos cerebrovasculares frente a quienes no consumen nada.
El sueño es otro de los pilares olvidados. Abellán insiste en que no se trata solo de dormir un número concreto de horas —la media recomendada oscila entre siete y nueve—, sino de respetar los ritmos naturales. “No es solo dormir de noche; es vivir de día”, explica.
La exposición constante a luz artificial y pantallas altera la producción de melatonina y empeora la calidad del descanso. Y eso tiene consecuencias medibles: tras una sola noche de mal sueño, aumenta la presión arterial y empeora la sensibilidad a la insulina. A largo plazo, la falta de descanso favorece la inflamación y el deterioro vascular.
Para el cardiólogo, el mensaje nutricional puede simplificarse: priorizar alimentos que no necesiten etiqueta. Fruta, verdura, legumbres, pescado o carne sin procesar deben ocupar la base de la dieta. El verdadero problema, subraya, no es tanto un alimento aislado como el abuso de ultraprocesados.
Sobre la carne, matiza que la procesada —embutidos y productos industriales— sí se asocia con mayor riesgo cardiovascular y ciertos cánceres. La carne fresca, en cambio, no es el principal enemigo si se compara con bollería o comida industrial. “Hay cosas mucho más urgentes que retirar la carne de la dieta”, sostiene.
Otros alimentos, como el café, se asocian a menor mortalidad cardiovascular. Eso sí, recuerda que la cafeína es estimulante y puede interferir en el descanso, o sea que si se tienen problemas a la hora de dormir, lo ideal es no tomarla por la tarde.
Uno de los mensajes que más repite es que el ser humano no está diseñado para el sedentarismo. “Entrenar una hora al día es el peaje que pagamos por no vivir en la naturaleza”, afirma. No se trata solo de caminar o hacer ejercicio aeróbico: el trabajo de fuerza es esencial.
El músculo, explica, no es un simple motor mecánico. Actúa como órgano endocrino, libera sustancias que protegen el cerebro, mejoran la sensibilidad a la insulina y benefician al sistema cardiovascular. Por tanto, el ejercicio no debería ser una opción secundaria en nuestras rutinas.
El infarto sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo occidental y, sin embargo, muchos de sus factores de riesgo siguen formando parte del día a día. El cardiólogo clínico e intervencionista José Abellán lo ve a diario en el hospital y también en redes sociales, donde divulga sobre salud cardiovascular. Una de sus últimas entrevistas la dio en el pódcast de Sr Wolf.