Arthur Brooks, experto en felicidad: "Cuando nos enamoramos hay un proceso de 4 pasos que ocurre en el cerebro"
El profesor de la Universidad de Harvard explica que cuando nos enamoramos se activa una secuencia de cuatro pasos en el cerebro que combina hormonas, neurotransmisores y apego
Arthur Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y experto en felicidad. (YouTube)
El enamoramiento no es solo una experiencia emocional intensa, sino también un proceso neuroquímico perfectamente identificable. Así lo sostiene Arthur Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y experto en felicidad, quien explica que cuando nos enamoramos se activa una secuencia de cuatro pasos en el cerebro que combina hormonas, neurotransmisores y apego.
El académico detalló en su pódcast qué ocurre en cada fase y por qué esa primera etapa puede resultar tan eufórica como desestabilizadora. Su análisis conecta la biología del amor con la psicología de la felicidad, un campo que investiga desde hace años tanto en la Kennedy School como en la Business School de Harvard.
“Cuando nos enamoramos, se produce una especie de proceso de cuatro pasos en el cerebro humano”, explicó en su pódcast. El primer nivel es la atracción básica, vinculada principalmente a las hormonas sexuales. “El primer paso del proceso es simplementela atracción básica, y la atracción se entiende en gran medida en el contexto de las hormonas sexuales. Testosterona, estrógeno, un aumento de las hormonas sexuales cuando hay una atracción básica. Eso ocurre al principio. De hecho, puede ocurrir tan rápido como al ver a alguien al otro lado de la habitación”.
Esta reacción inmediata marca el inicio de una cadena de cambios químicos que transforman la percepción y la conducta. Tras la atracción inicial, el cerebro entra en una fase de excitación neuroquímica. “A esto le sigue rápidamente un segundo paso neuroquímico, en el que intervienen los neurotransmisores. Concretamente, la norepinefrina y la dopamina”.
Brooks subrayó la relevancia de estas sustancias en la experiencia amorosa: “La dopamina tiene una gran implicación en el proceso de enamoramiento, al igual que la norepinefrina, que es una hormona del estrés. Nos proporciona una sensación de anticipación y euforia”. La combinación de placer y tensión explica por qué el enamoramiento puede sentirse como una montaña rusa emocional.
El experto señaló que la tercera etapa implica un descenso significativo de serotonina. “En el tercer paso se produce una gran caída de la serotonina”. Y añadió una comparación reveladora: “Ahora bien, la serotonina es el neurotransmisor implicado en el proceso de las personas que sufren depresión clínica, trastornos depresivos graves. Bueno, ¿adivina qué pasa cuando te enamoras? En la tercera etapa, tus niveles de serotonina se desploman”.
Falling in love follows a sequence in the brain. It begins with attraction, moves into excitement and anticipation, often dips into obsession and rumination, and only later settles into attachment. That’s why it can feel intoxicating and unsettling at the same time, and why the early stage is powerful but not meant to last.
Según describió, esa alteración provoca pensamientos repetitivos similares a la rumiación depresiva, aunque con otro objeto: “Cuando estás deprimido, rumias en la tristeza; cuando te enamoras, rumias sobre otra persona. No puedes sacarte a esa otra persona de la cabeza. Piensas y piensas en cada pequeña cosa. ¿Dije lo correcto? ¿Fue estúpido lo que dije y ese pequeño gesto que ella hizo? ¿Significa eso que no le gusto? ¿Significa que le gusto? ¿Qué significa eso?”. Brooks señaló que esta intensidad no está diseñada para prolongarse indefinidamente: “Esa es una de las razones por las que enamorarse es emocionante y maravilloso, pero al mismo tiempo, realmente terrible. Y no querrías quedarte en esa etapa el resto de tu vida”.
La fase final es la que consolida la relación. “Por último, pero no menos importante, aquí es donde intentamos llegar en las semanas y meses posteriores a enamorarnos. Este último paso implica la oxitocina. Es una explosión increíble de oxitocina”. “Enamorarse sigue una secuencia en el cerebro.Comienza con la atracción, pasa a la excitación y la anticipación, a menudo se sumerge en la obsesión y la rumiación, y solo más tarde se convierte en apego”, resume.
El enamoramiento no es solo una experiencia emocional intensa, sino también un proceso neuroquímico perfectamente identificable. Así lo sostiene Arthur Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y experto en felicidad, quien explica que cuando nos enamoramos se activa una secuencia de cuatro pasos en el cerebro que combina hormonas, neurotransmisores y apego.