Marta León, experta en hormonas: "Si se te cae el pelo, el naranja debe estar en tu plato"
Cuando el cepillo empieza a llenarse más de la cuenta, muchas mujeres buscan respuestas en champús, ampollas o suplementos
La caída del cabello tiene algo de ritual de otoño: cambia la luz, bajan las temperaturas y el cepillo parece llenarse más rápido de lo habitual. Pero no siempre es “lo normal”. La nutricionista y divulgadora Marta León, especializada en salud hormonal femenina, insiste en que cuando el pelo cae en exceso o se afina durante todo el año, suele haber señales internas que conviene mirar con lupa. Y una de las primeras pistas, dice, está en la analítica.
León propone un ejercicio sencillo: revisar cómo se comporta la pérdida de pelo. Si la caída se concentra también en los laterales, si los cabellos que se desprenden llevan una raíz blanca diminuta, y si notas el pelo más fino y frágil, puede que el factor hormonal pese más que el calendario. Su mensaje es claro: no hay que dramatizar, pero tampoco resignarse. “Si es hormonal, tiene solución”, repite en su vídeo.
La gran protagonista de su explicación es la ferritina, la proteína que refleja las reservas de hierro. Según León, muchas mujeres conviven con niveles bajos sin saberlo y eso impacta directamente en el folículo piloso. Si tus valores están por debajo de lo recomendable, explica, el pelo no recibe el oxígeno ni los nutrientes necesarios para crecer fuerte, por mucho champú caro que uses. Por eso, si detectas niveles bajos, lo sensato es comentarlo con tu médico para valorar causas y tratamiento.
Aquí llega la frase que da título a la noticia. León recomienda incluir cada día alimentos anaranjados —calabaza, zanahoria, boniato, mango, papaya o caqui— porque aportan betacarotenos. Estos compuestos se transforman en vitamina A, un nutriente básico para la salud de la piel y para el funcionamiento normal de los folículos donde nace el cabello. No habla de milagros, sino de constancia: algo naranja al día, incluso en pequeñas cantidades, puede marcar diferencia a medio plazo.
En su lista de básicos también aparecen los huevos, que aportan biotina y proteínas necesarias para fabricar queratina, y los omega-3, presentes en pescado azul y en algunas semillas. La idea no es convertir la dieta en una carrera de suplementos, sino recuperar alimentos que muchas mujeres han ido dejando de lado por miedo al colesterol o por falta de costumbre. Un huevo al día —o más, si encaja en tu dieta— y pescado azul varias veces por semana son, para León, parte de la ecuación del “pelazo”.
Más allá de la comida, la experta insiste en tres pilares cotidianos: dormir bien, gestionar el estrés y moverse a diario. El descanso reparador ayuda a regular la melatonina, clave en los procesos de regeneración celular. El estrés sostenido mantiene el cortisol alto y empuja al cuerpo a priorizar otras funciones antes que el cabello. Y la actividad física mejora la circulación, la “autopista” por la que llegan nutrientes al cuero cabelludo. Nada de soluciones épicas: caminar, subir escaleras o buscar ratos de desconexión ya suma puntos.
La caída del cabello tiene algo de ritual de otoño: cambia la luz, bajan las temperaturas y el cepillo parece llenarse más rápido de lo habitual. Pero no siempre es “lo normal”. La nutricionista y divulgadora Marta León, especializada en salud hormonal femenina, insiste en que cuando el pelo cae en exceso o se afina durante todo el año, suele haber señales internas que conviene mirar con lupa. Y una de las primeras pistas, dice, está en la analítica.