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Nir Eyal, experto en psicología de la atención: "Cuando se trata de nuestro tiempo, se lo damos a cualquiera"
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Psicología de la atención

Nir Eyal, experto en psicología de la atención: "Cuando se trata de nuestro tiempo, se lo damos a cualquiera"

El experto en comportamiento alerta sobre cómo regalamos nuestro tiempo sin darnos cuenta y propone estrategias concretas para dejar de vivir distraídos y empezar a decidir con intención qué hacemos con cada hora del día

Foto: Nir Eyal en el pódcast (YouTube)
Nir Eyal en el pódcast (YouTube)

Nir Eyal, uno de los grandes referentes internacionales en psicología del comportamiento y gestión de la atención, lanza una advertencia que interpela a cualquiera que viva pegado al móvil o atrapado por una agenda imposible: “Cuando se trata de nuestro tiempo, se lo damos a cualquiera”. La frase, directa y sin rodeos, resume una idea incómoda: protegemos cada euro, pero regalamos horas como si fueran infinitas.

Durante una entrevista centrada en hábitos y productividad en el pódcast 'Tiene Sentido', el autor estadounidense planteó una comparación reveladora. “Sabemos que debemos ser cuidadosos con nuestro dinero”, explica. Sin embargo, con el tiempo ocurre lo contrario: lo cedemos a jefes, hijos, notificaciones o compromisos que ni siquiera recordamos haber aceptado. Para Eyal, la clave está en entender que si no planificamos nuestro día, alguien más lo hará por nosotros.

La falsa batalla entre pereza y disciplina

Uno de los grandes mitos que desmonta el experto es la idea de que el problema sea la falta de fuerza de voluntad. “No es que haya algo malo en nosotros”, sostiene. Tampoco se trata de falta de recursos o de conocimiento. Según su planteamiento, el verdadero obstáculo es no comprender la psicología que nos lleva a desviarnos del camino marcado.

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Eyal rechaza esa narrativa moralizante que enfrenta pereza y disciplina como si fueran polos opuestos. La distracción, afirma, responde a mecanismos internos muy concretos: impulsos, emociones incómodas, pequeños disparadores que buscan alivio inmediato. El problema no es tenerlos, sino no saber gestionarlos.

La regla de los diez minutos: surfear el impulso

Entre las herramientas prácticas que propone destaca la llamada “regla de los diez minutos”. Parte de una idea sencilla: los impulsos funcionan como una ola. Suben, alcanzan un pico y después bajan.

Cuando aparece la tentación —consultar redes, posponer una tarea importante, abandonar el ejercicio—, la propuesta no es reprimirla de forma tajante, sino aplazarla. “Puedo hacer esas cosas, pero no en este momento”, plantea. El compromiso consiste en esperar diez minutos antes de ceder. Ese pequeño margen permite que la intensidad emocional disminuya y que la decisión sea más consciente.

La técnica no elimina la distracción, pero introduce un espacio de control. Un intervalo mínimo que puede marcar la diferencia entre actuar por impulso o hacerlo por elección.

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Time boxing frente a la lista interminable

Otra de sus apuestas es el llamado time boxing, una metodología que consiste en asignar bloques de tiempo concretos en la agenda a cada tarea. Frente a la clásica lista de pendientes —que nunca termina y genera una falsa sensación de productividad—, Eyal sostiene que las personas que organizan su día por bloques son mucho más eficaces.

El motivo es sencillo: ante una lista larga, tendemos a elegir lo más fácil o lo más urgente. “¿Hacemos la cosa más importante? No”, señala. Preferimos aquello que nos da la satisfacción inmediata de tachar algo, aunque no sea lo prioritario. El resultado es una jornada llena de actividad, pero no necesariamente de progreso real.

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Al calendarizar las tareas importantes, se reduce el margen para la improvisación y se refuerza el compromiso con lo que de verdad importa.

¿Decir “no” es la solución?

En el terreno de los consejos habituales sobre productividad, Eyal también se muestra crítico. Aprender a decir “no” suele aparecer como receta universal para ganar tiempo. Sin embargo, él lo califica de consejo “estúpido” en determinados contextos. “¿Quién le va a decir a su jefe: ‘No, gracias’?”, ironiza.

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La cuestión no es negarse a todo, sino diseñar sistemas que protejan el tiempo sin poner en riesgo relaciones profesionales o personales. De ahí la importancia de planificar con antelación y dejar claros los compromisos.

Vivir sin arrepentimiento

Detrás de todas estas estrategias hay una idea central: usar la atención de forma intencional para construir la vida que uno quiere. No se trata solo de ser más productivo, sino de evitar la sensación de que los días se escapan sin control.

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Para Nir Eyal, gestionar el tiempo es, en el fondo, gestionar prioridades. Cada minuto cedido sin pensar es una decisión implícita. Y cada decisión acumulada, buena o mala, acaba definiendo el rumbo personal y profesional. La pregunta que lanza al espectador es tan simple como incómoda: si cuidamos tanto nuestro dinero, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestro tiempo?

Nir Eyal, uno de los grandes referentes internacionales en psicología del comportamiento y gestión de la atención, lanza una advertencia que interpela a cualquiera que viva pegado al móvil o atrapado por una agenda imposible: “Cuando se trata de nuestro tiempo, se lo damos a cualquiera”. La frase, directa y sin rodeos, resume una idea incómoda: protegemos cada euro, pero regalamos horas como si fueran infinitas.

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